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Antonio Hitos
Por Antonio Hitos
El 11/01/2016
21
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Cuando un cómic entra en mi casa, tiene varios itinerarios posibles hasta llegar a la estantería en la que se quedará para siempre. El más corto pasa por una estancia breve en la mesita de noche o el sofá, siendo inmediatamente apartado una vez leído. A veces puede pasar que lo deje rondar más tiempo por si en algunos días me apeteciera volver sobre algún detalle, pero esta pequeña montaña que a veces se forma se recicla al ritmo al que entran lecturas nuevas. Sin embargo, hay un puñado de cómics que pasan del sofá o la mesita de noche a la mesa de mi estudio, y no encuentran nunca un sitio fijo en la estantería. No son los mejores, y ni siquiera estoy seguro de que sean mis favoritos, pero componen una especie de marco que por algún motivo quiero tener a mano mientras trabajo. No puedo hacer una lista rigurosa de lo mejor del año (de hecho hay algunas cosas aquí de 2014), pero puedo hablar de los cómics que más tiempo han pasado fuera de mi estantería durante el 2015.

 

Michael De Forge


El ímpetu creativo de Michael DeForge me intimida un poco. Sin pensarlo demasiado, creo que he comprado al menos tres títulos suyos este año: ‘On Topics’, ‘Lose #6’ y ‘First Year Healthy’. Su dibujo avanza muy rápidamente hacia una rotundísima economía de líneas que le sienta genial a los relatos cortos en los que suele desenvolverse. La dispersión de su obra seguramente refuerza su reinvención continua, y esa evolución es uno de los espectáculos más extraordinarios que ofrece el cómic contemporáneo. Hace muy poquito, la editorial Dehavilland publicó por fin en España ‘Lose’, una recopilación de parte de su trabajo que funciona como la introducción perfecta al autor.

 

Patrick Kyle


A Patrick Kyle lo conocía por su amistad con DeForge, pero nunca había leído nada suyo hasta que di con la recopilación de ‘Distance Mover’ en una cafetería-librería de Madrid. Lo leí en el tren de camino a Barcelona, y quedé absorbido. Suele costarme mucho trabajo entrar en el tipo de cómic de estructura anárquica que hace Kyle, pero en este caso el esfuerzo fue recompensado de inmediato. Con una premisa calcada de ‘Doctor Who’, los personajes de ‘Distance Mover’ viajan a través de un universo orgánico que sólo tiene sentido en forma de dibujo.

 

Simon Hanselmann


Simon Hanselmann
se unió a DeForge y Kyle en una gira de presentaciones por Estados Unidos a finales de 2014. Por España se paseó solo a principios de 2015, y acaparó bastante la atención de la prensa especializada. Desde luego, merece todo el interés que genera, porque sus cómics tienen un tipo de intensidad inédito: Megg, Mogg y el resto del elenco te hunden en la mierda sin florituras dramáticas, a menudo colocándose en un equilibrio imposible entre la comedia y la tragedia. Fulgencio Pimentel no está escatimando en lujos con sus ediciones, y acaba de poner en la calle ‘Megg & Mogg. La 1ª temporada completa’, un voluminoso tomo que incluye todo lo que hemos podido leer por aquí hasta la fecha.

 

Benjamin Marra


También ha aterrizado este año en España Benjamin Marra vía Autsaider Cómics, otros que no dan puntada sin hilo. Aunque en EEUU Marra autoedita sus tebeos bajo su propio sello en revistas grapadas en papel barato que remiten a una escena de otro tiempo, aquí Autsaider les ha dado un tratamiento exquisito con la publicación de ‘Sangre Americana’ y ‘C.A.U.’. El contraste funciona a la perfección: casi parece que detrás del tono paródico y autoconsciente de las historias de Marra se escondiera una intención más elevada, o más soterrada. En cualquier caso el resultado es desconcertante, y eso casi siempre es buena noticia.

 

Will Sweeney


Aún inédito en nuestro país, el británico Will Sweeney ha vuelto por fin a Rastapopolis con la cuarta entrega de la aventura distópica ‘Tales from Greenfuzz’ después de un parón de casi seis años. Igual que Marra, Sweeney publica sus cómics en forma de revistas grapadas, pero colocándose en el otro extremo del espectro. Mientras que los cómics de Marra quieren parecer baratos, los de Sweeney tienen otra vocación, que se hace obvia desde el primer momento en el que el lector los sujeta. Son, en cierto sentido, pura estética, y todo en ellos está diseñado con un gusto extraordinario. La historia de Slingsby Sandwich y el resto de verduras antropomórficas aparece supeditada al goce visual que propone Sweeney, y en el que desde luego merece la pena detenerse.

 

Nimio


Por varias razones, este ha sido seguramente el año en el que más fanzines he leído, la gran mayoría producidos aquí. Me falta perspectiva para respaldarlo con datos, pero tengo la vaga sensación de que en los últimos tiempos el panorama de la autoedición se ha estirado y fortalecido, al menos en cuanto al nivel medio de lo que se produce. Como es habitual en todos los ámbitos creativos, algunas de las sorpresas y descubrimientos más gratos suceden en los márgenes, y es cuestión de tiempo que encuentren su eco en las tendencias clásicas. El fanzine ‘Nimio’ es un ejemplo paradigmático: cinco autores insultantemente jóvenes ponen en pie con una periodicidad casi bimestral una publicación que, aún siendo coral, resulta muy coherente. Los estilos de Anabel Colazo, Ferro, Luis Yang, Núria Tamarit y María Ponce son perfectamente distinguibles entre sí, pero se componen en una especie de unidad colectiva que coordina un universo compartido fascinante. A pesar de la aparente inmediatez de las páginas, con cada nueva entrega los cómics de ‘Nimio’ parecen más consolidados, y estoy intrigadísimo por ver hasta dónde van a llevar el proyecto.

 

Tik tok


Para una panorámica un poco más amplia de cómo está hoy la periferia del cómic español, Tik Tok es el sitio ideal al que acudir: un portal digital que está publicando a algunos de los mejores autores españoles (y de fuera) del momento. En pequeñas píldoras episódicas o autoconclusivas, este selecto grupo de dibujantes, en expansión pausada pero firme, publica un tipo de cómic que, por su propia naturaleza, suele estar ausente en la mayoría de resúmenes y listas. La heterodoxia formal y temática es la norma, y en ese sentido el portal no sólo funciona a modo de catálogo de autores, sino también de logros y hallazgos. Entre sus nombres, unos cuantos héroes: Cristina Daura, Jose Domingo y Jose Ja Ja Ja.

 

Blobby Boys


Quizás por accidente, la página de Alex Schubert en la edición digital de Vice ha terminado por convertirse en algo parecido a Tik Tok, pero a escala global. Schubert venía serializando ahí las historias de los ‘Blobby Boys’ y ‘Fashion Cat’ (que llegarán a España editadas por Fosfatina en 2016), pero incapaz de cumplir con los plazos de entrega, empezó a contar con la colaboración de otros autores que le reemplazaban cada semana. Durante el último año, los personajes han sido poco más que una excusa para que desfilaran por la sección algunos de los autores más personales del cómic actual, y aunque no todas las páginas son igualmente reseñables, el índice de nombres a seguir que ha resultado del experimento bien merece un vistazo.

 

El panorama, desde luego, es escandaloso.

Etiquetas: antonio hitos comic
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