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And the winner is...

Mikel Aristregi
Por Mikel Aristregi
El 04/05/2016
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And the winner is...

 

Sobre la bahía de Ij, el Auditorio para conciertos de Muziekgebouw Aan’t Ij y sobre su escenario, nosotros, entre otros. El señor Storm, inclinado sobre el atril, desliza la mano dentro del bolsillo lateral izquierdo de su americana y extrae un sobre del que, a su vez, extrae un papel. Está a punto de anunciar el ganador de la sección Multimedia del World Press Photo en la categoría de Long Form. Silencio; es la pausa de manual que precede al desenlace de la historia, la antesala del clímax, la masa madre de cualquier momento trascendente. Por un instante todo queda suspendido y, por un instante también, te imaginas que oyes que dice Break In, aunque sabes que no lo ha dicho, pero que bien podría decirlo. Te ves levantándote con cara de sorpresa y estrechando la mano de Brian bajo una lluvia de aplausos que te llegan atenuados, como en sordina, del otro lado de la cortina de luz, y abrazándote al señor Bautista. And the winner is… etc.

 

AND THE WINNER IS…

 

Mikel Aristregi

 


Frente a la cristalera se abre una gran plaza con una escultura de dos estrellas plateadas en el centro y una pasarela de piedra clara sobre un canal. Los edificios circundantes, altos y de acabados metalizados, sugieren que estamos en un distrito financiero. La luz no parece la propia del mes de abril, más clara y diáfana de lo que cabría esperar en esta época del año, tal vez por la latitud, tal vez por las reiteradas reflexiones de las hondas entre tanto cristal, quizá por ambas cosas a la vez. Lo que más llama la atención es que apenas se ve gente caminando por la calle, como si fuera domingo. Eso y el silencio, dotando al espacio urbano de una sensación agradable y, al mismo tiempo, siniestra.

 

Mikel Aristregi

 

Sobre la mesa se acumulan cantidades ingentes de alimentos tratándose del desayuno de una sola persona. El mío. Huevos revueltos, judías, beicon, champiñones, tostadas, mantequilla y mermeladas de dos sabores, un cruasán, pequeñas napolitanas de chocolate, yogurt con nueces, pan de semillas, quesos de tres o cuatro tipos y hasta un huevo duro. Café con leche y zumo de naranja. Simplemente no lo puedo evitar. Es como una especie de ritual, llegar por mi propio pie y salir rodando. La culpa la tiene una palabra: buffet. Una especie de síndrome hereditario que solo afecta a los varones de la familia. Ya lo decía el señor V, no hay nada perdido si no se come por haber comido.

 

Mikel Aristregi

 

El epicentro de las actividades del WPP es el Compagnietheater donde gente bien vestida con acreditaciones y grandes cámaras fotográficas colgadas del cuello se agolpa en la barra del bar. Nos dejamos caer por allí de vez en cuando y asistimos a un par de conferencias, una del gran Abbas –“creo que deberías ser invisible, pero como no puedes serlo, deberías ser anónimo”- y otra sobre multimedia de varios ponentes, pero básicamente nos dedicamos a deambular por la zona turística de Ámsterdam y a conversar. Sobre todo a conversar. que duda cabe, sobre Break In. Le explico cuántas veces estuve a punto de abandonar, sobre las jornadas de diez horas que durante semanas pasé encerrado con los traductores en la minúscula habitación del Capitol donde me alojaba subtitulando del khmer al inglés y de la desesperación ante la incongruencia de los testimonios y de lo injusto que fui a veces con ellos; me explica que también él estuvo a punto de abandonar cuando no sabía por dónde coger la historia y cómo todo encajó al encontrar la voz –en off- narrativa en el protagonista. Hablamos de la vida; del presente, del pasado y del futuro. Elucubramos sobre si ganaremos o no y lanzamos hipótesis de lo más variopintas. Hablamos de actualidad política; de Podemos y Rajoy; de la sociedad japonesa, de ser autónomo, de Andrei Tarkovsky y El Renacido, de marihuana, de fotografía, de ramen y tirabeques, de amores y desamores, de amistades comunes y ajenas, da cámaras de foto que graban vídeo, de masterización, de los cacahuetes y aceitunas de la (no) cena de Canon; incluso hablamos de este mismo blog.

 

 

“Cuanto más duro de mirar, más necesario es mostrarlo” © Abd Doumany

 

Lo malo de la gala del WPP es que el telón de fondo de dicha celebración lo conforman la muerte y el sufrimiento de otros seres, de otras personas. La ceremonia no deja de tener un regusto amargo, porque tiene poco de reivindicativa y mucho de paripé, con discursos encorsetados y predecibles que se limitan a presentar los hechos como si se desarrollaran en un planeta ajeno al nuestro o, al menos, ajeno al de los asistentes a la sala. No deja de ser paradójico que se aplauda tras la entrega de cada premio mientras la razón misma del premio, una o varias imágenes, muchas veces de una atrocidad brutal, son proyectadas en la inmensa pantalla que cruza de lado a lado el escenario. Tal vez habría que revisar el formato de la ceremonia ante la naturaleza de aquello que, en última instancia, la justifica. En este sentido se manifestó el fotógrafo turco Bulent Kilic al recibir el tercer premio en la categoría de Noticias de Actualidad con unas fotos de refugiados sirios realizadas en la frontera con Turquía, que rompiendo el protocolo y pidiendo que le dejaran hablar, se dirigió al Príncipe Constantino de Holanda, sentado en primera fila, para pedir su compromiso activo en la resolución de este conflicto, lo que le valió la ovación de la noche.

 


Mikel Aristregi

 


And the winner is
… etc.

 

www.breakindocumentary.com

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