• Tienda
  • Cultura Fnac
Blog

Annapurna (un insecto llevamos dentro)

Agustín Fernández Mallo
Por Agustín Fernández Mallo
El 10/07/2018
408
Annapurna (un insecto llevamos dentro)

1
El pasado 3 de junio se cumplieron 68 años de la primera ascensión a una cumbre de más de 8000 metros, el Annapurna, cordillera del Himalaya, y aunque sólo sea por unos breves instantes quiero hablar de ello. La hazaña fue llevada a cabo por la legendaria expedición francesa de 1950, dirigida por Maurice Herzog. Aunque nutrida de escaladores que en las siguientes décadas llegarían a alcanzar proporciones mitológicas, como Gaston Rebuffat o Lionel Terray, el honor de pisar cumbre les cupo al propio Herzog y a Louis Lachenal, los más veteranos. En el descenso, y debido a una tormenta que les obligó a pasar la noche en la grieta de un glaciar, tanto Lachenal como Herzog perderían por congelaciones varios dedos en manos y pies. Todo ello quedó reflejado en uno de los primeros libros para adultos -o supuestamente “serios”- que leí cuando era niño, Annapurna, primer 8000, escrito por Herzog en clave descriptiva, pero que a ratos adquiere ese tono épico derivado del romanticismo del XIX, aún vigente en los relatos de alpinismo de postguerra. No es fácil describir la sensación que una historia de esas características puede producir en un niño. Caí al instante maniatado de todos los libros de escalada conocidos, y también de esa clase tan especial de pioneros que eran los alpinistas, en mi cabeza una especie de súper humanos a los que años más tarde Lionel Terray definiría como “los conquistadores de lo inútil”; en efecto, nada hay más sublime y simultáneamente inútil que subir a un cumbre para luego tener que bajarla.

 

Annapurna - libro Maurice Herzog

 

Annapurna, primer 8000, libro que ya no recuerdo si estaba en mi casa o si alguien me lo prestó -en ese caso, por supuesto, jamás lo devolví-, estaba editado en una colección de Editorial Juventud que afortunadamente mezclaba sin ton ni son toda clase de géneros y autores (Stefan Zweig, Oscar Wilde, Lewis Wallace o Gómez de la Serna), especie de primitiva búsqueda de Internet que era oro puro para una cabeza de 12 años de edad, carente aún de canónicas ideas, taxonomías y géneros. La narración de Herzog terminaba con hospitales y viajes de regreso a Francia pocos días después sufrir las amputaciones en pies y manos, y diciéndonos que a partir de entonces debería dedicarse a otra cosa, que tendría que pasar página: “El Annapurna, para todos nosotros, es un ideal realizado; en nuestra juventud no nos absorbían los relatos imaginarios ni los sangrientos combates que las guerras modernas ofrecen a la imaginación de los niños. La montaña fue para nosotros un campo de batalla natural en el que, jugando en las fronteras de la vida y de la muerte, buscábamos la libertad que oscuramente anhelábamos y que necesitábamos tanto como el pan”, y remataba con una frase que no tardó en hacerse legendaria en la literatura de montaña: “Hay otros Annapurnas en la vida de los hombres”. No en vano, Annapurna en sanscrito significa Diosa de las cosechas y de la abundancia, y ¿hay mayor destino natural para las cosechas y la abundancia que propiciar cambios, evoluciones, metamorfosis? Hablemos pues de metamorfosis.

 

Annapurna - Herzog - paginas

Annapurna - Herzog - paginas


2
Ya sé que es una tontería maravillarse de la coincidencia de hechos históricos en un mismo día (sean del mismo año o de distintos años), al fin y al cabo la rareza de tal coincidencia es aparente: cada año tiene tan solo 365 días y, sencillamente, en cada jornada ocurren en el planeta miles de hechos reseñables o potencialmente importantes, pero no puedo sustraerme al pensamiento de que también un 3 de junio, pero muchos años antes, concretamente en 1883, nacía Franz Kafka, humano de rostro mitad sherpa y mitad explorador, y autor de otro Annapurna que marcaría el destino de mi relación con las cosas, La metamorfosis y su personaje Gregor Samsa, quien un día se despierta convertido en escarabajo. Y es que Kafka también conquistaría su particular “primer 8000”: ser el primero en inocular lo monstruoso en el escenario doméstico de la clase media urbana, el primero en hacernos ver que no es bajo la mesa camilla sino sobre ella y muy a la vista donde crece y se reproduce el monstruo que nos es común a los humanos. Bien visto, “Hay otros Annapurnas en la vida de los hombres” en nada se diferencia de algo así como: “hay otros seres –insectos incluso- dentro de nosotros”. Y hay que aceptarlos. Acaso es el despertar de Herzog en una cama de hospital, con su cuerpo mutilado y siendo ya otro, el mismo despertar que el del viajante de comercio Gregor Samsa. Acaso Herzog no sabe que –parafraseando a Borges- se despierta “para que se repita una escena”.

 

Annapurna - Herzog

Tu valoración : Je détesteJe n'aime pasCa vaJ'aimeJ'adore
1 producto(s)
Annapurna, el primer ochomil

Annapurna, el primer ochomil

Maurice Herzog Normal | Libro | Desnivel | mayo de 2010 Desde: 18,05€