• Tienda
  • Cultura Fnac
Blog

Cuadros de macarrones

Antonio Hitos
Por Antonio Hitos
El 18/08/2015
4
Cuadros de macarrones

 

Había una página de Monteys publicada hace años en El Jueves en la que una caricatura del autor respondía a las preguntas más frecuentes con las que se encuentran los dibujantes, trasladándolas luego a otras profesiones para poner de relieve lo que esos interrogantes tipo implican. Ante la pregunta “¿pero eso ahora no lo hace todo un ordenador?”, Monteys respondía llevando la cuestión a un panadero: “¿pero eso ahora no lo hace todo un horno?”

Es una curiosidad muy extendida entre los profanos la de saber cuánto de lo que ve es técnica y cuánto es mecánica. La duda es más que legítima, pero no termino de tener claro que tal distinción pueda siquiera hacerse desde un análisis más o menos sustancioso. Un texto rotulado con caligrafía manual es más representativo de la capacidad del autor para la caligrafía que ese mismo texto compuesto con una tipografía preestablecida, pero no tiene por qué ser más representativo de sus ideas sobre caligrafía, orden y rotulación, y por supuesto no nos dice absolutamente nada de su contenido. Las herramientas permiten al autor acercarse con mayor eficiencia a la idea aliviando la tensión del dominio de la técnica, y si contemplamos el problema con rigor, encontraremos que éstas son irrenunciables hasta en los supuestos más rudimentarios: por más que uno quiera deshacerse de artefactos tendrá irremediablemente que usar una superficie y algún tipo de tintura con la que escribir su texto.

Imaginemos que un dibujante necesita trazar una línea recta. Después de infinitas horas de práctica, y con suerte algún tipo de predisposición genética que le permita sostener el pulso, podrá intentar trazar la línea confiando sólo en su habilidad. Incluso en el mejor de los casos, la línea ondulará en algunos puntos. Equipado con una regla, el mismo dibujante podrá deshacerse de esta losa y sus líneas representarán mejor su intención. No sólo es así para él: dale un rotulador y una regla a una persona que alguna vez haya visto cómo se usan, y sus líneas serán tan rectas como las de cualquiera. La cuestión importante es, claro, la idea de la línea recta. ¿Por qué aquí y no allá, por qué ese color, ese grosor, esa longitud?

La técnica, sin embargo, no funciona exactamente igual en ambas direcciones. Es efectiva acortando el camino entre el concepto y el objeto, pero el ojo educado apreciará que no consigue suplir por entero la pobreza en el planteamiento, y es aquí donde encuentro que se produce una división importante en la percepción del hipotético espectador. Cuando el alarde técnico es reivindicado como un valor en sí mismo y aislado de un contexto, nos acercamos a una especie de elogio de la línea recta que podría estar pasando por alto una raíz sin sustancia ni interés. Aun reconociendo con admiración rendida el talento, el esfuerzo y la habilidad necesarios para dominar una técnica, el objeto sobre el que se aplica y, sobre todo, el cómo se aplica, son en realidad los factores que validan las filigranas y las piruetas formales. A la hora de juzgar la valía de una obra, el sacrificio del autor o la artesanía en la factura importan más bien poco, y son además factores siempre desactualizados. Nuestros procesos más innovadores estarán pronto desfasados, y siempre habrá alguien sorprendiéndose de que “antiguamente se hicieran las cosas así”. Me da igual que la línea se haya trazado a mano alzada, con una regla o en un ordenador, siempre y cuando no me haga pensar que ojalá hubiese sido curva.

 

linea

Etiquetas: antonio hitos comic
Tu valoración : Je détesteJe n'aime pasCa vaJ'aimeJ'adore
Atención Ha ocurrido un error, por favor inténtalo de nuevo más tarde.