• Tienda
  • Cultura Fnac
Blog

El tertuliano y la conjunción adversativa

Antonio Hitos
Por Antonio Hitos
El 07/07/2016
15
El tertuliano y la conjunción adversativa

 

Dos o tres todólogos a cada lado de la mesa discrepan y se interrumpen a media mañana en un debate encendido y por momentos atropellado sobre lo que sea. El moderador introduce los temas y la realización los ilustra con las declaraciones de las partes implicadas, y la esencia del formato consiste sobre todo en que los bandos enfrentados no pueden ponerse nunca de acuerdo. Jamás. En nada.

 

En casi nada.

 

Volvemos de publicidad. La crema reductora con extracto de una planta que hace esto y lo otro patrocina este espacio. Efectos visibles en sólo tres días. Tremendo. El presentador explica que alguien ha tuiteado algo en Twitter que no se debe tuitear, que un cantante ha cantado unas canciones que, a ver, no está bien cantar eso, y que hay un museo que ha colgado un cuadro que vaya tela, que por ahí pasan niños. La pantalla está partida, y a la izquierda del plató con los periodistas y sus caras de circunstancia se nos enseñan, efectivamente, el Twitter del tuitero, el concierto del cantante y el cuadro en el museo. El bando sentado a la izquierda discute con el bando sentado a la derecha sobre si hay delito o no hay delito, y un abogado especialista toma distancia e ilustra la conversación con precedentes y matices legales. Está en manos de la justicia. Hay que acatar la sentencia. El público desenfocado al fondo asiente con los brazos cruzados.

 

Pero.

 

Aunque.

 

Sin embargo.

 

Una cosa está clara, al margen de lo que decida el tribunal: tuitear esto, cantar aquello o pintar lo otro es de muy mal gusto, es desafortunado, es deleznable, es repulsivo. Ahora sí, por fin, todos de acuerdo. Por primera vez en la mañana los tertulianos respetan sus turnos y uno a uno, en un orden que casi parece coreografiado, le afean la conducta a los desalmados que se amparan en la libertad de expresión que tanto esfuerzo nos costó conseguir para acometer semejantes barbaridades.

 

Pueden felicitarse, señores de la opinión pública, son ustedes mejores que estos inconscientes que no respetan nada. Es más, son ustedes mejores incluso en los supuestos en que los quieran libres. Señalen los usos partidistas de la justicia y las fallas en el código penal, pero sobre todo no pierdan nunca la ocasión de remarcar la inconveniencia de decir según qué cosas. A ustedes no les hace gracia el humor negro, no les gusta que la música sea agresiva, no entienden que ese cuadro tenga ningún valor artístico. Aunque no sea ilegal es pueril, es chabacano, vulgar. Y el público, desenfocado todavía, sigue asintiendo porque el problema son siempre los otros. Los chistes de los otros, la música de los otros, los cuadros de los otros contra la corrección inquebrantable de los propios.

 

Y así, como los tertulianos, el público se sabe también por encima, y olvida que a menos que se convierta en un coñazo insufrible, es sólo cuestión de tiempo que vengan a censurarle también lo suyo.

Etiquetas: comic antonio hitos
Tu valoración : Je détesteJe n'aime pasCa vaJ'aimeJ'adore
Atención Ha ocurrido un error, por favor inténtalo de nuevo más tarde.