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Extraña para mí

Adolfo García Ortega
Por Adolfo García Ortega
El 14/01/2019
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Extraña para mí

1. 

Hay libros luminosos y sencillos que logran transmitir la evolución personal en medio de crisis históricas y en contextos idiomáticos diferentes. Importa el marco político o cultural, qué duda cabe, pero lo que capta la atención es la construcción de una vida en sucesivas fases de cambio y adaptación. Es el caso del sorprendente libro de memorias de Eva Hoffman Extraña para mí (Báltica Editorial). Nacida en Cracovia en 1946, Eva (o Ewa, como se llama antes de americanizar su nombre) era también -jugando con el título- una extraña para mí. Y deduzco que para los lectores españoles en general. Sin embargo, esta reputada editora y crítica literaria del New York Times, escritora de novelas y de ensayos y divulgadora cultural, había alcanzado fama mundial precisamente con este libro de memoria y pensamiento, cuya primera publicación data de 1989 -un año clave para todos los países del Este de Europa, como Polonia, aunque para entonces Eva ya era ciudadana norteamericana-. Se publicó con el título Lost in translation, que tiene todo el sentido si se acompaña del subtítulo original: “Una vida en una nueva lengua”. El libro, mezcla de recuerdos personales, acontecimientos históricos, vivencias íntimas y crónica ensayística, logró inmediatamente un éxito mundial, siendo traducido a las lenguas más importantes y reeditado constantemente. Le ha llegado ahora el turno a España, gracias a Báltica Editorial, en una excelente traducción de Sergio Sánchez. Y, por fortuna, con un cambio de título, para evitar toda confusión con la película de Sofia Coppola Lost in translation, con la que no tiene nada que ver.

El libro es la respuesta a una incógnita que la propia Eva se plantea, la de averiguar si es posible transcender en la vida las propias circunstancias. La respuesta está en el libro (o en el viento). Arranca en 1959, cuando la familia de Ewa, sus padres y su hermana, optan por el exilio de la Polonia comunista. Han sobrevivido como judíos al exterminio y temen una nueva oleada de antisemitismo, ahora de cuño soviético, en un país inmerso en una política dictatorial. Antes de llegar a Canadá, a Vancouver, Ewa, ya Eva, rememora, con una viveza narrativa deslumbrante, su infancia en Cracovia, su amor por la música como estudiante de piano que vio a Arthur Rubinstein, las experiencias duras y vitales de sus padres, sus amigos y amores primerizos, todo un extraño paraíso minúsculo desde su percepción de muchacha sensitiva y despierta. “La nostalgia es una fuente de poesía, una forma de fidelidad”, dice. Luego se centrará en los años canadienses y los conflictos en el seno de la comunidad judía de Vancouver, que dan cobertura a la transformación de una niña en una mujer. Y la mejor metáfora de esa transformación es el nombre, ese Ewa que se hace Eva, y que supone la transposición de un idioma por otro, la convivencia de lenguas fronterizas que abocan a la joven a una nueva manera de percibir, de relacionarse y de integrarse en otro mundo. Ello adquiere una totalidad cuando entra en Estados Unidos y se sumerge en el mundo universitario de los años 70 y 80, unas décadas de pura rebeldía, asentamiento de derechos, reivindicaciones feministas y contracultura. 

2.

De ese ambiente progresista y literario da buena cuenta la última parte del libro, en donde la autora ha mezclado el contexto cotidiano con sus pasiones personales: la música, la literatura y el amor, del que se habla directa pero interpuestamente, quizá por una timidez de mujer observadora que invade su vida como una niebla sutil. Sobre su perspectiva de extranjera-que-ha-de-alienarse, dice: “Mi manera particular de vivir la extranjería me sirve, ya que descubro rápido que la triangulación en una herramienta más útil en la crítica literaria que en la vida. Cuando leo, efectúo una triangulación hacia mis criterios, mis pasiones, y desde el ángulo oblicuo de mi alienación detecto lo que a menudo permanece invisible para mis compañeros de clase”.

Lo asombroso de Extraña para mí es que, pese a narrar hechos y experiencias de hace muchos años, mantiene una actualidad chispeante. Se debe, sin duda, a que Eva Hoffman ha sido capaz de verse a sí misma como un personaje de novela y, por tanto, se ha narrado con la ironía y la ensoñación de un Nabokov (una de sus referencias). Y, en fin, se debe también a que la voz femenina que reivindica un protagonismo en el pensamiento y en la acción tiene hoy en día mayor receptividad que hace treinta años. Al término de la segunda parte de este magnífico libro, Eva Hoffman dice algo muy oportuno y profético en el mundo de hoy: “Quizá mi inadaptación es mi forma de adaptación. Quizá un emigrante con éxito sea solo una versión exagerada del nativo. A partir de ahora estaré compuesta de fragmentos, como un mosaico, y de mi consciencia de ellos. Es esta consciencia observadora la que me hace ser, a pesar de todo, una inmigrante”.

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Extraña para mí - Una vida en una nueva lengua

Extraña para mí - Una vida en una nueva lengua

Eva Hoffman Normal | Libro | Baltica | Desde: 19,90€
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