Federico García Lorca

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada,  5 de junio de 1898 - Camino de Víznar a Alfacar, Granada, 18 de agosto de 1936), fue uno de los principales poetas y dramaturgos de la literatura española, miembro de la conocida como Generación...
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Federico García Lorca

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada,  5 de junio de 1898 - Camino de Víznar a Alfacar, Granada, 18 de agosto de 1936), fue uno de los principales poetas y dramaturgos de la literatura española, miembro de la conocida como Generación del 27.

Su obra se caracteriza por un estilo único, en el que temas universales como el amor, el deseo, el anhelo de una vida distinta o la muerte, aparecen representados simbólicamente por una fusión de la lírica andalusí, la poesía popular y las vanguardias de comienzos del siglo XX.

 Lorca nació en una pequeña localidad granadina e, influenciado por su madre, maestra de escuela, comenzó a interesarse desde pequeño por la literatura. Pero varios años después la familia se trasladó a Granada, en la que el joven, con 11 años, dejó a un lado la literatura para dedicarse a estudiar piano. En la ciudad andaluza también estudiaría en su Universidad las carreras de Derecho y Filosofía y Letras. Y fue en su etapa universitaria en la que retomó su amor por la literatura, que compartía con otros intelectuales de la épica en una tertulia conocida como El Rinconcillo. También en su etapa universitaria publicó su único libro de prosa, Impresiones y paisajes (1918), inspirado en sus viajes por distintas regiones de España. 

Al año siguiente, con la partida de sus contertulianos de El Rinconcillo para continuar sus estudios en la Residencia de Estudiantes de Madrid, un joven Lorca, con ansias de unirse a ellos, convenció a sus padres y también se fue a la capital. Allí, ya lejos del ambiente provinciano que manifestaba que le ahogaba, comenzó a relacionarse con intelectuales de todas las artes y ciencias como Salvador Dalí, Luis Buñuel o Rafael Alberti, y empezó a escribir sus primeros poemas y piezas teatrales. De esta época es su Libro de poemas (1921) y su encuentro con Juan Ramón Jiménez, con el que entabló una gran amistad y que influyó en su obra poética. 

Tras esta época volvió a Granada y comenzó a relacionarse con el compositor Manuel de Falla y, con él, colaboró en proyectos musicales que dieron como resultado el Poema del cante jondo o la ópera lírica Lola, la comedianta, sin terminar. Viajó también a Cadaqués, donde Salvador Dalí le inspiró para probar con la pintura, e incluso tuvo una exposición de sus obras pictóricas en Barcelona.

Corría el año 1927 cuando varios autores españoles, coincidiendo con el trigésimo aniversario de la muerte de Luis de Góngora, se reunieron para rendirle un homenaje. Sería este el punto de partida de la conocida como Generación del 27, de la que formaron parte importantes escritores como Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Pedro Salinas o Jorge Guillén, entre otros. Este mítico acto también es uno de los hitos principales de la llamada Edad de Plata de la cultura española.

No obstante, poco después el autor granadino pasó por una profunda crisis, en parte debido a varios acontecimientos. El primero de ellos fue que, tras la publicación de su célebre Romancero gitano (1928), esta obra fue criticada duramente por Dalí y Luis Buñuel, que no entendieron su acercamiento a la poesía popular. En este libro, Lorca usa al pueblo gitano como metáfora de todos aquellos perseguidos a lo largo de la historia por la autoridad. Además y, por si fuera poco, a todo ello se unió su separación del escultor Emilio Aladrén, con el que mantenía una relación.

Para superar este bache, Lorca se centró en su trabajo en la revista Gallo y, tras una propuesta de Fernando de los Ríos, viajó a Nueva York para aprender inglés y despejar su mente.

En la ciudad estadounidense escribió Poeta en Nueva York (1930), un conjunto de piezas en los que plasma la esclavitud de una ciudad a la que caracterizaba como angustiosa y geométrica. Tras este viaje pasó una temporada en La Habana trabajando en distintos proyectos, y, meses después, volvió a Madrid.

A su regreso a España Lorca se encontró con la instauración de Segunda República y con nuevos horizontes en su obra. Y es que en esta época empezó a codirigir a un grupo de teatro universitario conocido como La Barraca, con el que viajó por toda España representando obras del Siglo de Oro de autores como Lope de Vega o Calderón de la Barca. Incluso viajó a Buenos Aires para dirigir el estreno de la obra Bodas de sangre (1933) con tal éxito que permaneció en la capital argentina varios meses, presentándola más de 50 veces. Incluso hoy en día existe una adaptación cinematográfica, La Novia. 

El éxito adquirido en el campo teatral permitió a Lorca desarrollar nuevas y conocidas obras como La casa de Bernarda Alba Yerma o .También publicó sus últimos libros de poemas, el Diván de Tamarit, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y sus Sonetos del amor oscuro.

Todo parecía ir bien, , pero un suceso lo truncó todo: la Guerra Civil Española. A Lorca se lo consideraba identificado con los valores de la República, aunque tenía amigos incluso en la Falange, como el poeta Luis Rosales o, al parecer, el propio José Antonio Primo de Rivero. Los embajadores de México y Colombia le ofrecieron facilitarle el exilio, pero este lo rechazó y se trasladó con su familia a la Huerta de San Vicente. Sin embargo, pocos días después las fuerzas sublevadas tomaron Granada sería arrestado, acusado de ser espía ruso y homosexual.

Tras una noche retenido, a las 04:45 del 18 de agosto de 1936, Lorca fue fusilado junto a un maestro y dos anaquistas, y su cuerpo depositado en una fosa común de la que no se tiene ubicación.