Fernando Trueba

Madrileño, ganador de un Oscar y una verdadera institución del séptimo arte, ese es Fernando Trueba. Iniciado en el arte de la dirección a principios de los años ochenta del pasado siglo sus primeras obras son casi una fotografía de los tópicos del...
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Fernando Trueba

Madrileño, ganador de un Oscar y una verdadera institución del séptimo arte, ese es Fernando Trueba. Iniciado en el arte de la dirección a principios de los años ochenta del pasado siglo sus primeras obras son casi una fotografía de los tópicos del cine español en esa época, con comedias ligeras al estilo Sé infiel y no mires con quién o visitando la postguerra en El año de las luces; aunque ya en Sal gorda hacía notar su amor y conocimiento por el cine norteamericano. Fue la producción El sueño del mono loco en donde dió rienda a un estilo mucho más personal y aunque el resultado final queda ligeramente deslucido por los diferentes géneros en donde se adentra (thriller, drama, un ligero terror), la dirección de Trueba y la actuación de un jovencísimo Jeff Goldblum dentro de un ambiente malsano, snob y decadente hace de ella un filme realmente revisionable.

Poco después llegó su momento más dulce, al menos en el plano del reconocimiento internacional, cuando dirigió Belle Époque, película en la que vuelve a la comedia por la puerta grande, acompañado por unos diálogos ingeniosos y excelentes autores, es un filme que desprende luz, diversión, vitalidad, en todas las facetas. Esa conjunción la llevó a ser galardonada en los Oscar como Mejor película extranjera. Tras ello siguió en la comedia ligera con Two Much, líos y enredos de la mano de Antonio Banderas y Melanie Griffth, poco después volvió a conquistar el favor de la crítica con La niña de tus ojos, que le puso con varias nominaciones a los Goya.

Fuera de la comedia destaca en el suspense con toque de drama, así fue en la adaptación de la novela El embrujo de Shangai y El baile de la victoria, teniendo en ambas un ligero poso duro, amargo. Además ha puesto su talento al servicio de una de sus pasiones, la música, a través de dos grandes documentales, El milagro de Candeal, una auténtica maravilla que prende en quién lo ve, y Calle 54, donde Trueba se convierte en un Cicerón para llevarnos a través de lo más representativo del Jazz Latino. Esa colaboración con el mundo de la música dió una auténtica joya multifacética en la película de animación Chico y Rita, con Javier Mariscal cómo dibujante, una bonita historia de amor y música, en donde la dirección, el talento gráfico y la banda sonora logra una preciosidad de obra.

Su última dirección ha sido en la película El artista y la modelo, un modesto drama ubicado en plena ocupación alemana de Francia como marco histórico que apenas interfiere en una historia que trata la belleza, su declive, las ansias del artista, todo ello llevado con buena mano, incluyendo pinceladas de humor y una subtrama que mantiene la atención del espectador. A destacar el uso que hace de la fotografía y el color para subrayar ese contenido.