Leopoldo Alas Clarín

Leopoldo Alas, conocido por el seudónimo Clarín (Zamora, 25 de abril de 1852 - Oviedo, 13 de junio de 1901) fue un escritor conocido por ser uno de los más exigentes críticos literarios de su época y por una de las obras cumbre de la narrativa...
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Leopoldo Alas Clarín

Leopoldo Alas, conocido por el seudónimo Clarín (Zamora, 25 de abril de 1852 - Oviedo, 13 de junio de 1901) fue un escritor conocido por ser uno de los más exigentes críticos literarios de su época y por una de las obras cumbre de la narrativa española del siglo XIX,  la novela La Regenta. Fue, además, uno de los máximos exponentes y representantes –junto a Benito Perez Galdós- de las corrientes realista y naturalista en España.

Leopoldo pasó su infancia y juventud entre Zamora, ciudad en la que su padre fue Gobernador Civil, y Oviedo, de donde era originaria su familia. En la ciudad asturiana realizaría los estudios preparatorios en la Universidad para, posteriormente, trasladarse a Madrid para estudiar Derecho. En la capital permaneció 7 años durante los cuales se inició en la escritura de artículos periodísticos centrados en las temáticas filosófica, religiosa, política y literaria.

Su etapa universitaria estuvo altamente influenciada por la filosofía, en especial por la corriente denominada como Krausista, de la que sus profesores eran seguidores. Tal fue la influencia de las ideas del filósofo alemán Karl Krause sobre Clarín, que éste comenzó a preocuparse por cuestiones como el sentido metafísico y espiritual de la existencia. Al mismo tiempo, otras corrientes filosóficas, la positivista, realista y naturalista, le inclinaron hacia el análisis del ser humano de la época.

Corría el año 1875 cuando se fundó en Madrid el periódico El Solfeo, para el que Leopoldo Alas fue seleccionado y para el que empezó a escribir artículos en una columna llamada Azotacalles de Madrid en los que era habitual un tono moralista y crítico sobre la situación española del momento. Sus artículos eran firmados bajo el seudónimo de Clarín, pues fue idea del director del medio que sus colaboradores utilizasen instrumentos musicales, y ese fue el que eligió. Pronto sus artículos plagados de ironía y crítica a la clase política comenzaron a ganar popularidad, a la vez que detractores, aunque estos últimos no le hicieron renunciar a su estilo.

Tras una época periodística, comenzaron a despertarse en Clarín intereses en otros géneros. Así, de la mano del poeta Félix Aramburu, director de la Revista de Asturias, comenzó a escribir algunos cuentos y poesías. Al mismo tiempo, obtuvo su doctorado en Derecho civil y canónico y comenzó a preparar oposiciones para la cátedra de Economía, Política y Estadística de la Universidad de Salamanca, para la que logró la primera posición. Sin embargo, las duras críticas y sátiras que había perpetrado en El Solfeo contra el conde de Toreno, Queipo de Llano, que ocupaba el puesto de Ministro de Instrucción Pública, se volvieron contra él cuando éste último le desposeyó de la cátedra.

Clarín ocuparía finalmente esa misma cátedra pero en la Universidad de Zaragoza en 1882, tras la que regresó a  Oviedo para ocupar la cátedra de Derecho Romano y Derecho Natural. Esta faceta comenzó a compaginarla con artículos en periódicos y con algunas de sus primeras obras de ensayo como Solos de Clarín (1881), en el que se recogen sus artículos de crítica literaria, La literatura en 1881 (1882), en colaboración con Armando Palacio Valdés, Sermón perdido (1885), Folletos literarios (1886-91), Nueva campaña (1887), Ensayos y revistas (1892) y Palique (1894).

Tras este último Clarín se adentró en el género novelístico con la publicación de su obra cumbre, La Regenta (1984), una historia situada en la ciudad ficticia de Vetusta (en realidad Oviedo, en la que hay una estatua dedicada a la obra) cuya trama central se basa en el adulterio con el trasfondo del ambiente provinciano de la época. La Regenta es el resultado de una combinación entre las diferentes corrientes que influyeron en el autor: el naturalismo con el que describe la realidad en profundidad y el krausismo, plasmado en los elementos éticos de la obra. Todo ello utilizando revolucionarias técnicas como el monólogo interior con el que analiza la personalidad y sentimientos de los personajes. Tal es la magnitud e influencia de esta obra que incluso fue adaptada para televisión.

Pero más allá de esta novela, Clarín cuenta con otras célebres obras como su segunda novela, Su único hijo (1980), una historia con el adulterio y la paternidad como tema central a menudo comparada con La Regenta, así como decenas de cuentos y novelas cortas como Cuentos morales, Doña Berta, ¡Adiós cordera! , El gallo de Sócrates o El Señor y lo demás son cuentos.

Trabajó, asimismo, traduciendo la novela Trabajo, de Èmile Zola, un trabajo que afectó a su salud, fuertemente desgastada a causa de la tuberculosis, enfermedad que le causó la muerte el 13 de junio del año 1901 en Oviedo.