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Manolo Espaliú, Nuevo Talento Fnac de Fotografía 2012

Culturafnac
Por Culturafnac
El 30/05/2012
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Manolo Espaliú, Nuevo Talento Fnac de Fotografía 2012

'42º' muestra una Sevilla desconocida, muy alejada de los arquetipos de siempre. Un trabajo original tanto en la temática elegida como en el enfoque y la técnica empleada. Un proyecto definido y coherente que muestra el sofoco de la ciudad más calurosa de Europa.

"Sevilla es probablemente la ciudad más calurosa de Europa, gran parte del verano se alcanzan temperaturas por encima de 40º C. En estos meses, los locales evitan salir a la calle en las horas más duras, disfrutando los que pueden de una siesta bajo el aire acondicionado en sus casas y otros, cada vez menos, en sus lugares de trabajo. Solo turistas ávidos de monumentos se atreven a desafiar el caluroso verano sevillano, quizás por inconsciencia.

A última hora de la tarde, rozando el crepúsculo, los sevillanos comienzan a mezclarse con los extranjeros cuando las temperaturas dan un respiro. Muchos caminan resguardándose en las zonas umbrías pero en algunos lugares no hay cobijo y los gestos de calor parecen tornar en gestos de dolor".

Manolo Espaliú

 

42º


SOBRE EL GANADOR

Nace en Sevilla en el verano del 70, y llega a la fotografía a través de los estudios de arquitectura, aunque siempre ha sentido afición por el medio y la creación artística. Su actividad profesional poco tiene que ver con la fotografía excepto por colaboraciones puntuales con medios en periódicos españoles y revistas de viajes y ocio.

Interesado en la fotografía como medio de expresión artístico, su vertiente creativa por encima de su faceta documental, cree que el mundo tienen tantas caras y la realidad tantas capas que finalmente lo que más le atrae es buscar en el lado menos visitado de la realidad, preguntarse con la cámara más que responderse.

Estudió fotografía en Cobertura Photo, en Sevilla y ha realizado distintos talleres, entre otros con Ricky Dávila, David Jiménez, Pep Bonet, Eduardo Momeñe, Alejandro Castellote, José Manuel Navia, Cristobal Hara y Txema Salvans.

Pertenece y colabora con el colectivo 'El Cíclope Mecánico' y comparte un blog con unos amigos, 'El Patio del Diablo', que le sirve para compartir trabajos o autores con los que dice disfrutar. También colabora con Radio 'El Fotómata'.

ENTREVISTA

¿Quiénes han influido en este trabajo? Aquí concretamente podemos ver ecos de Philip Lorca-Di Corcia…
Me encanta el trabajo de Lorca-Di Corcia pero no creo que haya influido en mi trabajo. El resultado desde luego hace pensar en el Lorca-Di Corcia de Heads y su Street Work pero él trabaja con luz artificial y yo con luz natural. En otros casos su fotografía es escenificada, algo que también me he planteado. También podríamos ver ecos de otro trabajo que me encanta, el Inward de Camino Laguillo pero tampoco se puede decir que me haya influido su trabajo, aunque a ella la tengo mucho más cerca porque además somos amigos. De todos modos, todas las referencias, no solo fotográficas, conforman el modo de ver y de fotografiar de cualquier fotógrafo, pero creo que me ha podido influenciar formalmente más Trent Parke que Lorca-Di Corcia, aunque tampoco sea algo perseguido, simplemente es resultado de que disfruto enormemente con su trabajo y supongo que de manera inconsciente uno se va impregnando de determinadas imágenes.

Este año hay una imagen que me viene una y otra vez a la cabeza, ‘Mubarak steps down’ de Majoli, tomada en Tahrir, la que ganó el World Press Photo 2012 en la categoría de noticias. De hecho, aunque no haga patria, me gusta más que la que ganó de Aranda sobre Yemen. Formalmente es perfecta pero detrás lleva una carga emocional tremenda por su significado histórico. Además me interesa el mundo árabe y musulmán con lo que vuelvo a ella una y otra vez.

42º

¿Qué buscabas transmitir en 42º C? ¿Qué no vemos a primera vista?
Siendo sincero, no trataba de trasmitir nada. El trabajo surgió de la observación y a medida que trabajaba, las imágenes iban apareciendo poco a poco. Cambié sustancialmente el modo de trabajo porque a medida que iba observando, descubría imágenes, gestos, relaciones y ambientes que antes me habían pasado desapercibidos. De hecho tengo varias líneas de trabajo por donde podría haber tirado. Es interesante observar lo que nos rodea para darnos cuenta por ejemplo de cómo los smartphones han cambiado en pocos años o incluso meses el modo de interactuar con la ciudad.
Tengo infinidad de fotos donde se ven personas absortas por la pantalla de estos aparatos, podría haber seguido por ahí. O otras muchas donde se puede estudiar la forma de caminar la ciudad dependiendo de si lo hace un local o un turista, miradas, vestimentas por supuesto y cosas menos visibles como la velocidad o la relación con el entorno. El gesto más seguro del local, más desenfadado, contra la vulnerabilidad del turista y la rigidez de su mirada. Es interesante porque a priori nunca hubiera caído en ello porque además pudiera parecer justo lo contrario, pero es la idea que persiste en mi mente después de centenares de imágenes.

¿Cómo surgió la idea de 42º C? ¿Cuál fue el germen?
Hay trabajos que buscas y otros que te encuentras. Tengo que reconocer que este me lo he encontrado, no tengo remilgos en reconocerlo porque además no creo que sea positivo o negativo per se. Realmente surge de un mero asunto técnico. La luz en Sevilla, aunque sea muy especial para algunos y realmente tenga un cielo maravilloso, en determinados meses y horas es imposible para fotografiar. Especialmente con cámaras digitales, el resultado puede ser catastrófico si nos sometemos a los cánones fotográficos. El trabajo surge de darle una vuelta y, como en el judo, aprovechar la fuerza de tu “enemigo” en tu favor. Además siempre me gustó como Joel Meyerowitz o Trent Parke usaban las luces y las sombras en su fotografía de calle y como creaban atmósferas extrañas, que me dejaban un buen rato mirando una imagen preguntándome cosas. Una cosa sigue a otra y me encontré midiendo las luces duras del verano sevillano y poco a poco, fruto de la observación iba descubriendo imágenes, situaciones, miradas.
¿Cuánto tiempo te llevó realizar este trabajo?
El gran grueso de las imágenes están tomadas el verano pasado, entre mayo y septiembre, aunque hay muchas muy recientes que prefiero dejar reposar. Continuo con un modo similar de mirar y trabajar aunque como decía, voy descubriendo nuevos temas que me parecen interesantes que también determinan cierto cambio en el modo de mirar y componer.

¿Qué horas solías elegir?
Casi todas están tomadas rozando el crepúsculo, con el sol buscando el horizonte y produciendo sombras alargadas y duras. Sevilla, debido quizás a su pasado y al castigo del sol, tiene un centro histórico que recuerda a las medinas que podemos encontrar en países árabes y/o musulmanes. Calles estrechas que a esas horas actúan como cañones formando pequeños reductos de luz frente a la profundidad de las sombras que los rodean. Un tiempo que no llega a una hora al día en la que los sevillanos comienzan a atreverse a salir en los días que el termómetro supera los 40º, cuando los turistas -quizás por inconsciencia- son los únicos que parecen habitar la ciudad.

¿Cuánto trabajo de positivado, de cuarto oscuro, hubo (si es que hubo) para llegar a estos resultados tan contrastados? ¿O cuál ha sido tu técnica? Puedes contarnos algo de esa labor en la sombra.
Tiene mucho menos de lo que a priori pueda parecer, simplemente potencio lo que me interesa, las sombras, los negros y el contraste para destacar la soledad o el ensimismamiento del sujeto al que miro. Aunque es cierto que al principio no tenía problemas en disimular elementos del entorno, progresivamente he ido buscando ciertas relaciones que están ahí, bien personales, bien con la ciudad. Cuando trabajamos con luces tan duras en seguida el resto se oscurece, como sucede cuando trabajamos con flash, aislando al objeto de nuestra imagen.

¿Con qué equipo sueles trabajar?
En la actualidad compagino la economía e inmediatez de lo digital con la magia y el modo de atrapar la luz y el color de la película. A día de hoy, no me interesa el blanco y negro, al menos para trabajar con el.
Gracias a la película vuelve a fascinarme agarrar la cámara como cuando tuve mi primera cámara, una telemétrica o la primera réflex que pude comprar después de mucho ahorro, cuando disparaba sin carrete solo por el mero hecho de escuchar el obturador, pero es evidente que algunas veces resulta más práctico lo digital. Este trabajo lo he hecho con dos cámaras, una Fuji X100 con su 35 mm (casualmente la primera en Sevilla a través de FNAC) y una 5d mII con un 50mm. Es raro que use algo por debajo de un 28 fijo o por encima de un 50 fijo pero con lo que más estoy disfrutando es con una Mamiya 6 de medio formato. Desde este año también tengo una cámara de placas a la que quiero sacar partido y con la que juego.

Tengo que reconocer que aunque no determina el trabajo (es simplemente un útil), soy un absoluto fetichista con las cámaras, si tuviera pasta sería coleccionista, sobre todo de modelos antiguos y de hecho tengo alguna de principios del siglo pasado funcionando perfectamente.

42º

¿Fue la edición final un trabajo complicado? Por ejemplo en tu web para este trabajo has seleccionado una foto –la del señor en su andador- más luminosa, digamos… Parece que te has decantando por una línea más oscura.
No es exactamente así, no es una decisión premeditada el hacer fotos más oscuras. De hecho es justamente al contrario. Las primeras fotografías que iba tomado y seleccionando comenzaron siendo retratos frontales con personajes totalmente aislados de su entorno, ahogados en negro. Buscaba determinados lugares donde se produjera este efecto, pero pronto me di cuenta que 20 o 30 fotografías frontales de personas aisladas completamente del entorno, no solo era aburrido sino que no era el camino apropiado por el que discurrir. Poco a poco fui escogiendo otras atmósferas incluyendo ciertas referencias espaciales y humanas que me interesaban. En las últimas que estoy tomando se hace evidente, aunque de todos modos, es una serie abierta sobre la que todavía sigo trabajando.
En cuanto a la edición y selección final de imágenes se me hace muy difícil pero esto es común a todos los fotógrafos. Incluir o no una fotografía en una serie puede determinar totalmente el resultado final y es algo a lo que doy muchas vueltas. En el caso que comentas de esa imagen es básicamente porque la hora no es la misma que las del resto y es evidente en las sombras. De cualquier modo, en la edición que envié para el concurso no ha entrado porque por numero alguna se tenía que quedar fuera, más pero no significa ni que esté excluida ni que seguro vaya a estar incluida cuando de por cerrado el trabajo. O que la incorpore a otra serie diferente que tengo en mente después de haber estado fotografiando de este modo también en invierno.

Si pudieras musicar estas imágenes, ¿qué sonaría?
Sin ningún género de dudas alguna música cofrade de capilla. La austeridad y el recogimiento del fagot, el oboe y el clarinete haciendo sonar piezas renacentistas de capilla seria perfecta para estas imágenes. Aunque fuera de Sevilla no es lo que más recuerde a sonidos cofrades, la solemnidad que esta música aporta a determinadas procesiones llamadas ‘de silencio’ o ‘de recogimiento’ es increíble, más identificable con la Semana Santa castellana que con la imagen que se tiene andaluza. Creo que aportaría lo mismo a estas imágenes, ya que en cierto modo estos personajes parecen vivir una concentración, ensimismamiento o en algunos casos una meditación casi contemplativa similar a la de la soledad del penitente en estas cofradías, frente a la masa de miles de espectadores que los envuelven en las procesiones religiosas.

Las fotos del trabajo están hechas en el lugar más transitado de Sevilla y aunque no lo parezca, en medio de un constante fluir de personas.


Es muy original tu propuesta porque siendo la fotografía la escritura de la luz, tú te decantas por el negro, ausencia de ella…
Goethe, un referente en la historia en cuando al estudio del color, además de la obra literaria que todos conocemos, decía 'donde hay mucha luz, la sombra es dura'. Puede parecer muy trivial pero detrás encierra todo un mundo. Fotográficamente estamos acostumbrados a decir que la cámara ve mucho menos que el ojo humano, que su rango dinámico es mucho menor que el de la vista. Mientras con el ojo podríamos ver lo que sucede detrás de mis personajes, la cámara aísla al sujeto de su entorno cuando las luces y las sombras son tan duras en un lugar como Sevilla en verano.

Podríamos decir que esto es un hándicap para tratar de captar la realidad pero yo me sirvo de esa supuesta desventaja, aislando el sujeto de su entorno, para centrarme en la soledad y en la alienación que parecen reflejar muchos de los protagonistas de las imágenes. Es interesante esto de tratar de captar la realidad porque una de las cosas que más me interesa de la fotografía es mostrar que no hay una única realidad. No comparto cuando algún fotógrafo de prensa se arroga la capacidad de decir que la fotografía sirve como testigo de la realidad, cuando estamos acostumbrados a ver como se manipula en los medios. Evidentemente hay casos en que si sirve para denunciar, pero esa denuncia ya toma partido de alguna manera decidiendo simplemente que metes en cuadro y que no, ya estamos manipulando y escogiendo una determinada parte de la realidad. La fotografía nunca o casi nunca es objetiva. El caso evidente, y posiblemente uno de los más famosos, es la fotografía de Kevin Carter con el buitre y el niño o la del miliciano en Cerro Murciano de Capa. Es un tema muy interesante pero Joan Fontcuberta lo expresa mucho mejor que yo en sus ensayos.

¿Era tu intención que apenas Sevilla apareciese sugerida en el título? En 42º podemos encontrar una pista… En las fotos, ninguna (o alguna huella muy veladamente)
No hay ninguna intención de mostrar o de ocultar Sevilla. No es el tema, aunque los 42º si lo sean y ello es algo inherente a Sevilla, pero tampoco he buscado deliberadamente ocultarla. Quien conozca bien la ciudad identificará algunos lugares donde están tomadas las fotos (muchas de ellas casualmente a pocos metros de FNAC Sevilla), en otras imágenes es prácticamente imposible, es difícil que se haga claramente reconocible. De todos modos Sevilla es una ciudad que no necesita ningún tipo de publicidad porque otros ya se encargan de ensalzarla y venderla, para mi punto de vista de vista en exceso.

Esta ciudad es demasiado ombliguista y creo que eso le hace daño, se mira demasiado al espejo sin valorar lo que hay fuera. Es una ciudad maravillosa para vivir pero le sobran algunas cosas que la hacen estar estancada frente al resto de ciudades en muchos campos, especialmente culturales. Está bien que tenga su singularidad, es lo que la hace diferente, pero tanto tópico la ahoga.

Judith Herrero


42º

FALLO 2012

El fotógrafo sevillano Manolo Espaliú ha resultado ganador del Premio Nuevo Talento Fnac de Fotografía 2012, fallado el 29 de mayo en Fnac Castellana (Madrid). Presentada en Fnac Sevilla, la serie ganadora titulada “42º C” muestra una Sevilla desconocida, muy alejada de los arquetipos de siempre.

El Jurado, compuesto por el fotógrafo Ciuco Gutiérrez, la directora artística de MadridFoto Giulietta Speranza, el redactor jefe de multimedia del diario El Mundo Ángel Casaña, el fotógrafo documentalista Carlos de Andrés y el Nuevo Talento anterior, Salvi Danés, ha destacado la obra de Manolo Espaliú por "su originalidad tanto en la temática elegida como en el enfoque y la técnica empleada". Asimismo, ha considerado que “el ganador ha presentado un proyecto definido y coherente”.

La serie “Golden West”, de Paola Bragado, ha recibido una mención honorífica.

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