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Monet: Pintando la luz

Culturafnac
Por Culturafnac
El 07/08/2017
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Monet: Pintando la luz

 

El arte, pero también el hombre, son los protagonistas de esta biografía de Claude Monet, el pintor que quiso atrapar a la luz en sus lienzos

 

Hablar de Monet es hablar del impresionismo, ese movimiento pictórico que revolucionó el panorama artístico a finales del siglo XIX y que cambió el mundo del arte para las décadas venideras. Claude Monet fue el líder de un grupo de artistas que decidieron romper con los conservadores cánones academicistas que regían la pintura popular en los Salones (entiéndase Salones como exposiciones anuales en los círculos más prestigiosos del momento) de París del último cuarto del siglo XIX, tanto a nivel técnico como temático, ya que no sólo su forma de pintar era diferente a lo establecido sino que los temas que pintaban eran escenas más cotidianas y mundanas que lo habitual más pretencioso que imperaba, más cercanas al gusto del pueblo llano.
Monet no quería limitarse a mostrar los objetos o naturaleza tal y como eran, para eso ya estaba la ya casi consolidada fotografía (la anterior revolución en el mundo del arte). Lo que quería plasmar en el lienzo era la luz que los bañaba, pues para él la luz lo era todo y sólo ésta revelaba la verdadera realidad de los motivos que pintaba. En sus paisajes, en sus retratos o en las escenas cotidianas de gente disfrutando en la orilla de un rio o de paseo en un fértil prado, sus pinceladas buscaban representar esa luz omnipresente, ese brillo cegador del sol más brillante o la luz tamizada y casi neutra de un nublado atardecer donde reina la niebla.

 

Monet - Comic


Pero más allá de Monet el artista, estaba Monet el ser humano, el estudiante díscolo que no quería trabajar en la tienda de su padre para poder perseguir el sueño de ser pintor. El inquieto pintor visionario que lo dejó todo para ir a París a terminar de formarse con los maestros más prestigiosos, dar una patada a lo que considerase inútil para su visión y revolucionar el mundo de la pintura con una nueva forma de ver las cosas. Monet, el que era capaz de amar, y mucho, a más de una mujer, y de ser padre, amante y caballero sin abandonar su búsqueda en la pintura, liderando a toda una generación de pintores, aunque eso pudiera significar casi morirse de hambre. El hombre que más miedo tenía a quedarse ciego, perder la capacidad de percibir esa luz que todo lo cubría, y que sin embargo terminó sus días casi adelantándose al estilo abstracto debido a lo mal que veía por culpa de las cataratas que padecía, pintando nenúfares que no son sino manchas de color sobre masas acuosas. Y quizá en ese final es donde finalmente consiguió prescindir casi en su totalidad de las formas y plasmar sólo la luz.
En 'Monet: Nómada de la luz', el guionista Salva Ruiz logra un destacable equilibrio entre la personalidad del artista, su ambiciones y sus logros, y la dimensión humana del pintor como persona, con sus errores, sus miedos y sus a menudo polémicas decisiones vitales, muchas de las veces víctimas de esa visión artística que a todo lo demás cegaba. El resultado es un cómic biográfico que para nada está dirigido a eruditos del arte o a estudiantes de historia, si bien éstos sabrán apreciar la titánica labor de documentación del escritor que no ha trufado la narración de detalles biográficos de lo más curiosos (con poco sacrificio a la dramatización de la vida de Monet; su realidad da para este cómic y unos cuantos más...), sino que la forma en que está contada su vida y obra resulta de lo más didáctica y entretenida para los profanos en las tendencias artísticas. Para los no entendidos resultará esclarecedor descubrir que uno de sus mejores amigos era Auguste Renoir, y que su círculo de amigos estaba formado por otros pintores que también pasaron a la historia como Edouard Manet (con el que comúnmente se confunde por culpa de una sola letra), Sisley, Degas, Cézanne, Pisarro, y un largo etc. En un gran flashback propiciado por la primera operación de cataratas que padeció el pintor en su vejez, una estructura clásica de biopic tal vez no muy original pero afortunadamente muy efectiva, el cómic recorre toda su etapa formativa y sus años de miseria hasta que es reconocido y consigue la estabilidad en lo que es su paraíso perseguido, una casa en el campo donde poder pintar todo lo que baña la luz.

 

Monet - Comic


Claro está, un cómic con esta temática e intenciones, no sería lo mismo sin la destacable labor gráfica de un Ricard Efa en uno de sus mejores trabajos, logrando un magnífico equilibrio entre la expresividad de unos personajes históricos a los que caracteriza partiendo de los retratos conocidos de muchos de ellos, y el homenaje no sólo al artista protagonista, sino a todo el movimiento impresionista, con una viñetas que son pequeñas obras de arte coloreadas al gouache, con un resultado final logradamente narrativo y visualmente muy atractivo, la mayor parte del tiempo imitando el estilo de Monet con gusto y mucha elegancia. Tales son los detalles y referencias usados por Efa, que muy acertadamente el tomo generoso en páginas, editado por Norma, incluye al final una pequeña guía por las obras originales que inspiran ciertos momentos del cómic, lo que es revelador, ilustrativo, y añade un plus de valor a una de las más interesantes publicaciones del año.

 

Texto: David Romera (Fnac.es)

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