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Novedad al cubo

Antonio Luque
Por Antonio Luque
El 27/12/2017
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Novedad al cubo

 

Fuimos el otro día al estudio de Carlos, el técnico, a repasar los últimos detalles del disco. Vi encima de uno de los altavoces un juguete. En todos los estudios hay juguetes. Son jardines de infancia caros. Ya, ya sé que barato no hay ningún jardín de infancia. Lo que más caro se puede llegar a pagar es perder de vista que vamos a ellos a jugar, como iban las parejas al un, dos, tres. El juguete esta vez, el de casa de Carlos, es un cubo de Rubik que no es de Rubik, es de alguien más retorcido, o, no sé, igual es del mismo Rubik, que con los años se ha ido complicando la vida, como hacemos todos, nos haya tocado coche, calabaza, apartamento o todo a la vez. En este puzle 3D los cubos no son ya cubos, sino 9 paralelepípedos rectos rectángulos de tamaños diferentes por cada cara, del mismo color: gris o espejo, no sé bien, y se trata de dejar las 6 caras lisas. Dios, me está dando ansiedad solo de pensarlo. Me parece que ilustra muy bien el cambio del mundo desde 1982 hasta nuestros días, ese cambio en el diseño del cubo. Lo agarré, hice un par de giros de manos como el que va a tocar por Rachmaninov y la frustración se apoderó de mi pecho como una frecuencia grave no ecualizada aún. Nos dijo Carlos que hay gente que tarda una hora en hacerlo, cuando el normal lo hacen en segundos. Me hice el loco, olvidé a Rachmaninov por completo y grabé alguna melodía sencilla con un sintetizador cuyo nombre no diré para no ponerlo aún más de moda; bastante se paga ya por esos cacharros de los primeros ochenta cuya tecnología no ha sido ni siquiera igualada desde entonces. Descambié uno que había comprado por 500 euros hace cuatro años y hoy valen cuatro veces más. ¡Para una vez que acierto!
He empezado a creer que el hombre llegó a la luna con la tecnología de finales de los sesenta; lo que no me trago es que con los cacharros de hoy día vayamos a ninguna parte que no sea un vertedero.
Seguro que he contado lo del Casiotone, eso de que me costó gastar con mis padres mis dotes de persuasión para siempre; que había que traerlos de Ceuta o de Canarias para ahorrar, que muchos niños tenían uno y no lo usaban, que a cambio de esa pérdida gané la seguridad de que podía reproducir una melodía si la escuchaba varias veces, para comprender finalmente que hacer melodías nuevas era recombinar las que ya existían, más o menos como trabajan las células lo del ADN en el sexo o en sus variantes aburridas.
Debo confesar: fui uno de aquellos que despegaron los colores del cubo de Rubik para resolver por la vía rápida, rompiendo el juguete, porque las pegatinas no volvían a pegarse bien y aquello quedaba pegajoso como las bolas de cera que pedían a los nazarenos los que iban comprendiendo que el juego de verdad era el de los mangantes.
¿Cuál es la recombinación correcta en música? Hay muchas, afortunadamente. Algunas fueron, son y serán para mí verdaderas revelaciones. Una de aquella época de los Casiotones fue esta de Trio, Da da da, en alemán e inglés, pero qué más daba y qué más da: 

 

 

El vídeo no lo vi entonces, y menos mal, habría llegado a peregrinar para verlos, y no tenía edad de cruzar fronteras o entender otros idiomas. Fue un éxito: bastaba un ritmo constante y una simple secuencia de notas para el estribillo. Ponías algún instrumento más (una guitarra en este caso) para engordar la parte que debía ser pegadiza, y al mismo tiempo cambiabas el fraseo vocal, el ritmo de las palabras. Como hacer el amor fuerte y flojo. No supe analizarlo así entonces, pero había algo de gamberro en la canción con lo que quería identificarme a la mayor brevedad -no todo iba a ser imitar a Falconetti en clase, el malo de una serie de TV-. Además, distinguí ese sonido como igual al del aparato que finalmente conseguí, no sé si vino de Ceuta o de Oriente, tan pequeño era. Una coincidencia mágica: estaba en posesión de algo que era popular y no solo entre los niños de la pandilla de verano. Mi Casio VL-tone.
No hace mucho compré un órgano barato solo porque lo usan o lo usaban Beach House. Está bien eso de poder comprarse instrumentos musicales en vez de discos, sentir que puedes reproducir esos sonidos que siguen haciendo la vida medianamente soportable. Lástima que Casio no dé royalties a Trio ni Yamaha a Beach House. Bueno, a éstos les va bien. Vete a saber qué les pasó a los otros, los alemanes, tan babiecas. En Alemania subastaron un sintetizador como ese que malvendí. Se pagó demasiado, mi puja quedó atrás. Los alemanes del Da da da, tan prácticos. Dando a la guitarra un papel secundario, anecdótico. Son una verdadera murga, las guitarras. Tan difíciles de templar como una gaita, su éxito ha estado sin duda relacionado con lo fálico de sus mástiles. ¿Por qué no seguí con los teclados? ¡Un fan absoluto de Aviador Dro como era ya en 8 de EGB! ¡Decenas de sonidos en un mismo aparato! ¡Afinación estable!
La primera canción que grabé de la radio, Don´t go, de Yazoo, se puede hacer enteramente con ese sintetizador que no quiero mencionar. O Last Christmas, por cierto, de Wham!. Solo emplearon la voz, unas campanas y el sinte. ¡No queráis saber el cristo que es grabar un disco de guitarras con batería acústica y bajo eléctrico! (Debo decir que Carlos lo ha hecho muy sencillo; capaz es de hacer el puzle, por algo lo ha comprado.)
Ahora mismo me pongo la canción de Wham! para desear a mis lectores felices fiestas (y para ver si es verdad eso que he leído por ahí). Ojalá los de Trio sigan vivos al menos, si no en activo. Ha pasado mucho tiempo. Tanto que no sé cómo se hace ese sonido de batería que quiere mi hijo para montar sus letras de trap (estamos planeando mi relevo al mando del grupo).
Mientras llega el momento, me paso al teclado, que tan importante fue en otros discos de Sr.Chinarro. Por algo se inventaron los sintetizadores. El mundo del rock es un poco reaccionario. Dicen que cada vez se venden menos guitarras.
Entonces, ¿será buena alguna de las combinaciones de nuestro nuevo disco? ¿Alguna melodía se reproducirá como un virus en la cabeza de los demás? ¿He podido explicar algo del mundo como es ahora tan bien como lo explica el diseñador del nuevo cubo de Rubik? No, El mundo según otra vez, no, ya no sirve.
Estoy en esos días de incertidumbre. Sé sobrellevarlos bien. La experiencia, buena y mala.
Prometo que esta vez no he arrancado las pegatinas de colores del cubo.

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