Olivia de Havilland

Olivia Mary de Havilland (Tokio, 1 de julio de 1916 - París, 25 de julio de 2020) fue una de las actrices más célebres de la historia del cine. Ganadora de dos premios Óscar, fue la última leyenda de la é...
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Olivia de Havilland

Olivia Mary de Havilland (Tokio, 1 de julio de 1916 - París, 25 de julio de 2020) fue una de las actrices más célebres de la historia del cine. Ganadora de dos premios Óscar, fue la última leyenda de la época dorada de Hollywood y la última superviviente del reparto de la mítica película Lo que el viento se llevó.

Olivia y su hermana, la también actriz Joan Fontaine, nacieron en la capital japonesa, en la que su padre trabajaba, y vivieron allí durante 3 años, hasta que por la débil salud de las pequeñas (padecían de neumonía y amigdalitis) su madre decidió trasladarse a los Estados Unidos, en concreto, a California, idea que su padre no compartía, por lo que el matrimonio terminó divorciándose.

Establecidas en Saratoga, un pequeño pueblo al sur de San Francisco, ambas niñas fueron educadas con especial atención a las artes. En el caso de Olivia, recibió clases de ballet y de piano desde los 4 años, y desde que aprendió a leer con 6 años, leía con su madre pasajes de Shakespeare.

Olivia siempre destacó como buena estudiante, especialmente en ortografía, oratoria y teatro. En esta última disciplina participó en múltiples obras escolares, que despertaron su interés por la interpretación, una afición con la que continuó durante sus años de adolescencia, en los que debutó fuera del ámbito escolar con Alicia en el país de las maravillas. Pero esta actividad no era aprobada por el nuevo marido de su madre, quien la obligó a escoger entre su casa y su carrera. Así, Olivia abandonó su hogar y terminó sus estudios de secundaria, tras los que recibió una beca para realizar estudios como docente de inglés que compaginó con la interpretación del personaje de Puck, de la obra de Shakespeare ‘El sueño de una noche de verano’, en el teatro local de Saratoga.

Precisamente interpretando este papel fue descubierta por el productor y director Max Reinhardt, que le propuso ser suplente para la misma obra en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. Finalmente obtuvo el papel de Hermia tras el abandono de la actriz que iba a interpretarlo e, impresionado por su talento, Reinhardt le propuso actuar también en la versión cinematográfica. Aunque al principio no estaba del todo convencida, Olivia terminó firmando un contrato de cinco años con la Warner Bros, siendo este el inicio de su larga trayectoria en el séptimo arte.

Tras el estreno de El sueño de una noche de verano (1935) se convirtió en uno de los rostros más solicitados del cine, protagonizando junto al actor Errol Flynn siete películas que les convirtieron en una de las parejas más célebres del cine, entre ellas títulos como El capitán Blood (1935), La carga de la Brigada Ligera (1936), Las aventuras de Robin Hood (1938) o Dodge, ciudad sin ley (1939), con las que la actriz demostró sus dotes para los papeles de aventuras que, a pesar de su apariencia frágil, que todos pensaban que no encajaría, asumió con gran virtuosidad.

Poco a poco la joven actriz logró hacerse un hueco en Hollywood. Nunca compitió en papeles de sex symbol debido a su belleza delicada y un tanto afectada, sino que se especializó en papeles dramáticos de mujeres sacrificadas, consiguiendo importantes papeles como el de Melanie Hamilton en ‘Lo que el viento se llevó’ (1939), por cuya brillante puesta en escena de una joven delicada, tranquila y romántica, cuñada y mejor amiga de la protagonista, Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) fue nominada al Óscar como Mejor Actriz de reparto. Esta cinta dio paso a la década de mayor esplendor de su carrera, en la que sus interpretaciones en  ‘La vida íntima de Julia Norris’ (1946) y ‘La heredera’ (1949) fueron valoradas con el Óscar a Mejor Actriz.

En esta época son recordados también dos acontecimientos. El primero fue su nominación al Óscar por ‘Si no amaneciera’ (1941), premio que se llevó su hermana Joan, cuya enemistad quedó patente en la gala al rechazar ésta la felicitación de Olivia. El segundo, la demanda que emitió contra la Warner por considerar que no le concedían papeles de valor artístico, favoreciendo a otras actrices como Bette Davis, una demanda que ganó pero que la apartó del cine durante tres años. Gracias a ello, logró que la productora no pudiese extender su contrato sin su consentimiento y se creó la ley ‘de Havilland’ para regular el control abusivo de los estudios sobre los actores.

Tras este complicado episodio las interpretaciones de la actriz fueron cada vez más distanciadas, seleccionando cuidadosamente sus papeles, entre los que destacan films como La princesa de Éboli y No serás un extraño (1955), El rebelde orgulloso (1958), La noche es mi enemiga (1959) o Canción de cuna para un cadáver (1964). De hecho, desde la década de los 60, la intérprete dejó un poco al margen el cine para centrarse en el teatro y la televisión. Entre sus últimos trabajos cinematográficos se encuentran Aeropuerto 77, El enjambre y Anastasia: El misterio de Ana, todas de 1977, así como su participación como presentadora en la 75 gala de los Óscar (2003) y la narración del documental Recuerdo mejor cuando pinto (2009), en la que se expone la importancia de las artes en el tratamiento del Alzheimer. En 2018 demandó a la cadena FX por el retrato despectivo y falso de su figura que se mostró en la serie Feud, en la que Olivia era interpretada por Catherine Zeta-Jones, y ante la que el tribunal acabó cediendo a favor de la cadena al prevalecer la enmienda que protege la libertad de expresión sobre sus reclamaciones.

A lo largo de su trayectoria, Olivia de Havilland ha recibido múltiples reconocimientos y condecoraciones, entre ellas, la Medalla Nacional de las Artes (2008) y los nombramientos como Caballero de la Legión de Honor (2010) que otorga el presidente francés y como Dama del Imperio Británico (2017), siendo la persona de mayor edad en recibir esta última.

En lo referente a su vida privada, contrajo matrimonio en 1946 con el escritor Marcus Goodrich, padre de su hijo Benjamin (fallecido en 1961). Tras el divorcio de la pareja en 1953, dos años después volvió a casarse esta vez con el también escritor y periodista francés, Pierre Galante, padre de su hija Giséle, del que se divorció en 1979. Fruto de este segundo matrimonio, la actriz residió desde 1956 en la capital francesa, ciudad en la que falleció por causas naturales el 25 de julio de 2020, a los 104 años.