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Palabras

Agustín Fernández Mallo
Por Agustín Fernández Mallo
El 30/06/2016
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Palabras


Dejen el mal uso del lenguaje para los escritores de ficciones, por favor, que para eso nos pagan.  

Circula la idea de que los escritores debemos cuidar la lengua en la que escribimos. Nada más lejos de la realidad. Si así fuera, la inmensa mayoría de las novelas, poemas o textos ensayísticos que hoy consideramos perdurables no podrían haberse escrito, y mucho menos editado. La literatura, si de algo nos sirve, es para llevar el lenguaje al límite de sus posibilidades, perturbar la norma, ampliar el campo semántico de las palabras y por lo tanto de las cosas que esas palabras designan, y, en definitiva, generar continuamente lo que desde que la definiera Aristóteles llamamos metáfora.    

Entonces, ¿quién demonios debe cuidar el lenguaje, dar buen ejemplo de su uso, expresarse bien? Pues los medios de comunicación y, en general, la gente que realmente crea opinión: políticos, informadores y publicistas. Sin embargo, su lenguaje está sembrado de latiguillos y muletas, así como de expresiones tópicas, esas que de tan repetidas terminan por dar grima. Aquí un brevísimo catálogo que hoy mismo, en un solo día, he leído en prensa escrita u oído en TV.

-complicado: de pronto una de las palabras más usadas. “El examen es complicado”, “llegar a un acuerdo entre partidos ha sido complicado”, término que por ese cursi celo que lleva a algunos a intentar rebajar la escala real de los acontecimientos, elude utilizar las palabras que le corresponden, “difícil” o “dificultoso”. Además, en muchas ocasiones “complicado” se usa en lugar de “complejo”, conceptos no sólo distintos sino opuestos.

-presunto: otra palabra-plaga que no pocas veces es colocada en la frase al tuntún, de modo que no sabes si lo que es presunto es el asesino, el cuchillo o el propio fiambre que yace en el suelo. ¿Y por qué no usar de vez en cuando “supuesto”?

-contar/explicar: a ver si nos entendemos, no es lo  mismo contar un chiste que explicar un chiste, ¿no? Pues así, no es lo mismo Rajoy nos ha contado que no tiene los apoyos suficientes”, que Rajoy nos ha explicado que no tiene los apoyos suficientes”, frase ésta que no parece muy correcta.

-emotivo: cómo poder explicar (¡que no contar!) que una frase como “nos dedicó unas palabras muy emotivas”, además de ñoña no concreta nada. Emotivo es algo que, sencillamente, llama a emociones de cualquier clase, también de orientación peyorativa.

-energía positiva/negativa: esta expresión es el no va más. Para empezar, la energía, por definición, siempre es positiva. ¿No querrán decir “sensaciones positivas/negativas”?

-escuchar/oír: una confusión arraigada sobre todo en tertulianos de televisión y redactores de informativos. “He escuchado decir a Pedro Sánchez que…”, cuando lo que quieren decir es “le he oído decir a Pedro Sánchez que…”  

 

Ahora unas pocas  palabras o expresiones que tan usadas para toda situación resultan pegajosas, se te quedan adheridas al cerebro todo el día, como una canción de verano.

-zona de confort : ¿qué me dice, que está tumbado a la bartola en un chill-out, o qué?

-salsita, verdurita: cursilada habitual en los programas de cocina. No aclaran qué es exactamente lo que es pequeño, ¿el tamaño, acaso el recipiente?

-Messi (o Cristiano) es un grande: “grande” es un vocablo que alude a una magnitud extensiva, es decir, hace referencia a cosas con dimensiones y volúmenes medibles, no a las virtudes de esas cosas. ¿Qué es lo que es grande en Messi o en Cristiano, su cabeza, sus muslos, sus pies? 

-postureo, empoderamiento: engendros especialmente chirriantes, cuyo uso debería estar sancionado con escribirlas cien veces en la pizarra.

-dicho lo cual: muy de moda en tertulias televisivas o programas del corazón para darle a la argumentación en cuestión un aire solemne o jurídico-administrativo que no tiene.

-política de la empresa: expresión importada del uso que se le da al vocablo “política” en el ámbito anglosajón (sobre todo en los Estados Unidos, que la usan hasta para prescribir las relaciones íntimas o personales), y que en realidad quiere decir “criterio de la empresa”. Por no hablar de ese otro mantra “políticas de uso de una aplicación informática”, feísmo que le debemos a Apple.  

En suma: por favor, medios de comunicación, empresas y políticos, no abusen así del lenguaje. Para hacer el burro con él ya estamos los escritores de ficciones. Diría más, para eso nos pagan.

 

Malevich Cuadrado negro sobre fondo blanco

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