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Rohinyá, el drama de los innombrables

Adolfo García Ortega
Por Adolfo García Ortega
El 02/10/2018
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Rohinyá, el drama de los innombrables

1. A veces se dice lo de “periodista de raza” para referirse a un tipo de periodista capaz de ir lejos, sin miedo y al centro del conflicto, para ver los hechos y contar su realidad. Más que olfatear la noticia (otro tópico), la desentrañan, la identifican y la narran. Hay muchos periodistas así, afortunadamente, en esa dura profesión, una profesión que ha de mantener un equilibrio entre la verdad y el análisis de la verdad. Uno de ellos, de manera sobradamente probada, es Alberto Masegosa. Periodista al estilo fundacional del oficio, viajero, curioso, incisivo, corresponsal de la Agencia Efe en medio mundo (París, México, Túnez, Rabat. Johannesburgo, El Cairo, Nueva York, Jerusalén, Nueva Delhi y actualmente Bangkok) y testigo de guerras y conflictos armados y dramas humanitarios. De su presencia en el teatro de los hechos ha surgido, además, el cronista afinado que ha dado varios libros importantes sobre la geopolítica de los contextos que ha vivido. Ahí están sus libros Crónica de un viaje al sur del Sáhara, Coordenadas de un desastre o Israel, crónica del país del libro, aparte de otros títulos de los que es coautor con otros colegas. Ahora ha publicado Rohinyá, (Ed. Los Libros de la Catarata) centrado en la situación que ha dado lugar a la persecución de los rohinyá en Myanmar (antes Birmania). Poco sabríamos de este trágico genocidio -la ONU está debatiendo si lo califica como tal- si no existieran este u otros libros similares, aunque a decir verdad en español no se prodigan. No recuerdo ahora mismo ningún otro libro sobre este asunto salvo el de Masegosa, si bien, en inglés hay mayor número de títulos sobre política internacional. También hay que citar a periodistas que han cubierto este caso, como Naiara Galarraga, por ejemplo, y nos los han relatado en sus reportajes.

Los rohinyá son una etnia de religión musulmana absolutamente minoritaria en Myanmar, que ha venido siendo odiada y perseguida en Birmania desde mucho tiempo atrás. Recientemente, en 2017, se produjeron unas matanzas -a raíz de unos supuestos atentados terroristas contra comisarías de policía por parte de miembros de esta etnia- orquestadas por los militares birmanos, auténticos dueños del país desde su independencia como estado, con el apoyo de las corrientes más integristas del budismo mayoritario en Myanmar. Debido a las matanzas, se ha llevado a cabo un acoso hasta la estrangulación y expulsión de esta minoría, que ha hallado un precario refugio en Bangladesh, en un campo de refugiados donde se hacina en condiciones lamentables casi 800.000 rohinyá que carecen de futuro político como pueblo y como etnia, abocados tan solo a la disolución en los países en los que terminen integrándose a la larga, ya que no hay posibilidades reales de regresar a sus ya de por sí míseras aldeas en Myanmar.

2. Varios aspectos han evidenciado esa imposibilidad y están produciendo un silencio cómplice aterrador. Por un lado, los intereses de China e India en la región hacen que no vayan a denunciar las matanzas y persecuciones llevadas a cabo por los militares birmanos, ya que, en realidad, en la geoestrategia de la región, son sus socios y el asunto de los rohinyá es absolutamente menor (unos cuantos de miles de muertos no van a cambiar la voluntad de ambos gigantes asiáticos). Por otro lado, si hay una dimensión mediática internacional de este asunto es porque la presidenta de Myanmar, Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz y perseguida política durante décadas, se ha revelado como cómplice de los militares, con cuyo “permiso” cual espada de Damocles gobierna. Un silencio que, como dice Masegosa, no solo se debe a ese control tutelar del ejército birmano, todopoderoso, sino a la lamentable sospecha de que ella esté también de acuerdo, como budista que es, en eliminar a esta etnia musulmana.

Los rohinyá, además, son rechazados y odiados por la comunidad musulmana mundial, como si se tratara de una minoría apestada. Únicamente, en función de intereses de poder político en el marco de otros contextos, Arabia Saudí apoyaría a este pueblo que tiene el destino de otras minorías errantes y sin estado ni nación, pero los saudíes están ahora enzarzados en otros conflictos -Yemen, Libia, etc.- más prioritarios.

El libro de Alberto Masegosa se lee como una crónica que ahonda en las raíces y aporta una información con claridad y contundencia opinativa. Suministra referencias para tener una visión bien formada sobre los oscuros protagonistas de este conflicto genocida, desde los dirigentes religiosos integristas del budismo, hasta los militares que tienen dominada a una clase política centrada en un solo partido, el NLD. El gobierno de la Señora, como se conoce a Suu Kyi, es un gobierno títere en una falsa democracia que, colectivamente, ha perpetrado esta nueva limpieza étnica, la primera del Siglo XXI. Y por lo que parece todos, incluida la UE, vuelven a mirar hacia otro lado. Libro esclarecedor, libro comprometido con la justicia, como ya hizo con los anteriores suyos, Rohinyá de Alberto Masegosa da luz en la oscuridad, lo que convierte a su autor, una vez más, en el periodista de raza que es.

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Normal | Libro | Catarata | junio de 2018 Desde: 13,30€
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