Samuel L. Jackson

Para el gran público Samuel L. Jackson llegó con Pulp Fiction, alguno tal vez le recordara de su papel en una película que marcó un hito tecnológico en el cine: Parque Jurásico o como mucho de Juego de patriotas, pero para entonces ya llevaba un...
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Samuel L. Jackson
Para el gran público Samuel L. Jackson llegó con Pulp Fiction, alguno tal vez le recordara de su papel en una película que marcó un hito tecnológico en el cine: Parque Jurásico o como mucho de Juego de patriotas, pero para entonces ya llevaba un buen número de películas a sus espaldas, cierto que de todo tipo y pelaje -reivindicativas de la mano de Spike Lee con Haz lo que debas o Fiebre salvaje (ambas de una calidad notable), humor facilón con Eddie Murphy en El príncipe de Zamunda o Emilio Estevez en Con el arma a punto, en un clásico de la mafia como es Uno de los nuestros, o la comedia semiindependiente Johnny Suede (al lado de un Brad Pitt y un tupé memorable).



Pero no nos vamos a engañar, Pulp Fiction fue su gran trampolín a los proyectos de gran presupuesto, y además supo elegir como entrar a lo grande, siendo el coprotagonista de la mejor película de la saga Jungla de cristal: La jungla de cristal 3: la venganza, con un personaje como es Zeus que logra no quedar emparedado entre Willis y Jeremy Irons, ni acabar convertido en un alivio cómico. Poco después le vimos en un muy buen thriller legal que abordaba el racismo latente en los estados sureños de Estados Unidos, Tiempo de matar, en donde se logró un reparto de lujo, a cada cual mejor en su papel: el propio Samuel, Matthew McConaughey, Kevin Spacey, Donald Sutherland, Sandra Bullock...

Además le cogió el gusto a trabajar con Steve Buscemi con Una última copa y The Search o One-eye Jimmy, y volvió a Quentin Tarantino con la infavalorada en su momento Jackie Brown; otros filmes después como NegociadorEl violín rojo (original y alejada de sus regristros habituales, poco conocida pero muy interesante) hicieron que siguiera en marcha hasta que le llegó la ocasión para meterse en el blockbuster por excelencia del cine: Star Wars. Se dice que movió cielo y tierra para hacerse con el papel de Mace Windu en La amenaza fantasma, El ataque de los clones y La venganza de los Sith, logrando ser el único personaje con un sable láser morado.

Entre las tres películas de Star Wars volvió a papeles de tipos duros, codeándose con el nuevo calvo de acción de Hollywood, Vin Diesel, en xXx, y dándole al gatillo en S.W.A.T. o Shaft. Además tuvo su presencia en Kill Bill: Volumen 2 al mismo tiempo que perfilaba su faceta más dramática con In my country y Coach Carter. También hizo una película de animales devorahombres muy digna, Deep Blue Sea, en donde su papel tiene una escena con un final apoteósico que pasará a la posteridad. Y también fue el antagonista de, para muchos, la mejor películas de superhéroes: El protegido, donde de la mano de Shyamalan y con un Bruce Willis enfrente, da toda una lección actoral.

Desde ese punto nos ha dejado un puñado de grandes películas y ha mantenido una estrecha colaboración conTarantino (Django desencadenado, Los odiosos ocho) y con otro de los grandes directores que auna calidad y acción, Matthew Vaughn, en Kingsman -de visionado obligado, la escena de la iglesia es sencillamente brutal, tanto como el tratamiento al concepto de agente secreto que se dá en el film-. Junto a una Christina Ricci que quita el hipo nos dejó un dramón como es Black Snake Moan y al lado de John Cusack logró una buena adaptación de Stephen King con 1408. Además de todo esto ha sabido meterse de lleno en el Universo Marvel de la gran pantalla, con su papel de Nick Furia en filmes como Thor, Iron Man, Capitán América, Los Vengadores, La Era de Ultrón...



Es justo decir que ha estado involucrado en proyectos de puro entretenimiento como Jump o Serpientes en el avión, en otros más polémicos como los remakes Oldboy (2013) y Robocop (2014), o en la pintoresca adaptación del comic The Spirit, a manos de Frank Miller. Claro que es un tipo capaz de volver con el director que le propulsó a la fama para darle un vuelco al western clásico en Los odiosos ocho, en una película donde el clima es casi tan aspero como los personajes a los que atrapa.

Samuel L. Jackson, un actor que no para de trabajar, que no reniega de sus películas, con valor para hacer de todo, y que es una auténtica bestia delante de las cámaras cuando el guión lo permite, capaz de ser un revulsivo perfecto para hacer que una película pase de ser una buena película a peliculón.

Miguel Herreros