• Tienda
  • Cultura Fnac
Blog

Veneno, algo propio y necesario

Guillermo Artés
Por Guillermo Artés
El 19/04/2018
335
Veneno, algo propio y necesario

 


Hace poco compré una copia de la segunda reedición de Veneno (1977), el elepé homónimo de la banda sevillana. Mantiene la portada original, que fue censurada por la compañía en su día porque aparecía un pedazo de hachís sobre un papel de plata. Fue un trabajo que pasó desapercibido y ahora está considerado como uno de los más importantes e influyentes de la historia del rock español. Aún hoy, es un desconocido para gran parte del público, que sí sabe quiénes son Ketama, Estopa o Los Delinquentes, por dar ejemplos.

 


Para mí, este disco está ligado a la ciudad de Alcoi, donde viví y trabajé durante unos meses entre 1993 y 1994. Una amiga me lo proporcionó, grabado en una cassette. Mi sensación era estar ante el White light, White heat (The Velvet Underground) del flamenco rock: potente, crudo, gamberro, subversivo. Sonaba a algo propio, necesario, no era ni blues-rock ni flamenco ortodoxo, estaba más cerca de la actitud del punk que del rock progresivo. No era el primer intento de fusionar rock y flamenco (ya lo había hecho Smash anteriormente), pero este trabajo entraba en otra dimensión artística. Recuerdo compartirlo en el coche con los otros músicos de mi banda, Kindergarten, cuando tocábamos fuera de Valencia. Alucinábamos con las letras:

“El calor me mata, la lluvia me pervierte, cuando nieva en Sevilla me gusta verte”… “Esta es la historia de una muchachita de mejillas tiernas como galletitas”… “Bajaban por el monte turbas evangelizantes que habían hallado el camino de la salvación”… “Anotamos todas las fechas, adulamos a nuestros criados, las cucarachas corren el riesgo de ser sorprendidas por la noche”… “Me devora mi miedo devorador a ser devorado por tu miedo devorador a que te devore”… “Me quiero asegurar que mi sombrero está bien roto y así los rayos pueden entrar en mi cabeza”…

Destacaría, entre todos los temas, Aparta el corazón de las mangueras, la más radical y surrealista.

 


Ocurrió en Sevilla y poco después de la muerte de Franco. Veneno existió gracias al feliz encuentro entre José María López Sanfeliu (Kiko), hijo de guardia civil andaluz y payesa catalana, y dos hermanos adolescentes de etnia gitana, Rafael y Raimundo Amador. Kiko era un jipi que había estudiado filosofía y letras, fan de Dylan y Zappa. Los Amador vivían en un barrio marginal y se ganaban la vida tocando por las calles de la ciudad. Como comentaba el descubridor y productor de la banda, Ricardo Pachón, “esa conexión tan rápida y potente de Kiko con Raimundo es la conexión de un anarco teórico con un anarco real que es gitano, que es y lo será siempre.”

Se consiguió un contrato con la CBS y se grabó el disco en Madrid. Después de un primer día desastroso en el estudio, Pachón lo arregló echando a los acompañantes y dando LSD a los músicos. Fue milagroso. Se completó de una tirada en el segundo día. Aparte de los tres miembros del grupo, participaron otros intérpretes aportando el sonido del bajo, la batería y las palmas. “O es una mierda como una casa o una genialidad”, dijo un ejecutivo de la disquera al escucharlo. Al final, la compañía se avergonzó de aquello y no le dio la promoción adecuada. La banda se disolvería al año siguiente sumida en el caos.

 


Poco después, los Amador formarían Pata Negra. Unas sesiones de 1978 con algunas composiciones de Kiko formarían parte de Guitarras Callejeras (1985), con sonido minimal, a dos guitarras, que mantiene la esencia del disco seminal de Veneno. La obra fundamental de los dos hermanos sería Blues de la Frontera (1987). En 1979, Pachón requirió la ayuda de Kiko y Raimundo para grabar La Leyenda del Tiempo de Camarón. El resto es historia. Kiko Veneno, por otra parte, publicó varios discos durante los ochenta sin encontrar ni su sonido ni su sitio, hasta que llegó Échate un cantecito (1992), su gran obra, que le dio popularidad y prestigio después de casi dos décadas intentándolo.

Por último, quiero recomendar un documental, Dame Veneno (2007) de Pedro Barbadillo, que cuenta la historia de la banda:

 

Además, un regalo para los no profanos, donde se muestran grabaciones inéditas de aquellos primeros años, que incluyen directos y temas nunca editados. Una mina. Disfruten.

 

Tu valoración : Je détesteJe n'aime pasCa vaJ'aimeJ'adore