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Yorgos Lanthimos. (No tan) funny games

Culturafnac
Por Culturafnac
El 17/04/2018
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Yorgos Lanthimos. (No tan) funny games

 

Nunca confíes en Yorgos Lanthimos. Es el maestro de los mindfucks y con ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ nos la ha vuelto a preparar.

 

¿A quién quieres más, a mamá o a papá? O a la otra mamá o al otro papá. Puede que hasta la respuesta elegida sea ninguna de las anteriores. La pregunta de marras se las trae porque cualquiera de las contestaciones posibles conlleva cierta carga de culpabilidad. Pero todo puede complicarse cuando la cuestión se vuelve un pelín más oscura: ¿a quién matarías, a mamá o a papá? Ya no se oyen voces disonantes, si acaso algún que otro exabrupto de inconformidad o incredulidad. Y si te digo que la supervivencia del otro depende directamente del asesinato del otro. Silencio absoluto. Esto va en serio. Es la hora de la verdad, llega ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’. 

 




Yorgos Lanthimos es un perfecto jodecabezas. El realizador griego ya nos las hizo pasar canutas con esa marcianada idiomática y altamente violenta llamada ‘Canino’. A pesar de ese tropezón insulso llamado ‘Alps’, volvimos a confiar en él gracias a esa fábula de terror llamada ‘Langosta’, donde mostraba el drama de ser soltero en nuestros días. En esta ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ vuelve a hacer gala de ese sentido directo y real que le caracteriza. En el universo Lanthimos las metáforas no tienen cabida y si en el título ya nos ofrece un sacrificio, eso es que va a correr sangre. 

Tras ‘Langosta’, Colin Farrell (‘La seducción’) vuelve a convertirse en la insospechada musa de Lanthimos. Otro paso por el buen camino hacia el renacer artístico de Farrell después de unos cuantos años perdido en subproductos olvidables. Nicole Kidman (‘Big Little Lies’) le acompaña en esta pesadilla, dando vida a su mujer, una suerte de Alice de ‘Eyes Wide Shut’, con todo su desdén y erotismo, pero sin un ápice de jovialidad. Pero el verdadero triunfador de este sacrificio es Barry Keoghan (‘Dunkerque’). Keoghan es el ente perturbador casi sobrehumano que lo destroza todo. Su Martin no es un ser humano al uso, ni siquiera es un veinteañero. Más bien es una presencia, similar a la del visitante que encarnaba Terence Stamp en ‘Teorema’. Pero allá donde el personaje de Pasolini exploraba los placeres de la carne, el de Lanthimos tiende a la destrucción completa y total de todo aquel que no se atenga a sus normas. Una actitud que le acerca muchísimo a los dos pipiolos que pedían huevos en las ‘Funny Games’ de Michael Haneke.



El sacrificio de un ciervo sagrado

 

Con ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’, Lanthimos logra que volvamos a aceptar incondicionalmente sus normas, aunque sea para introducirnos en una pesadilla contraria a toda la lógica de nuestro mundo. Un hecho absurdo que no nos va a ocurrir nunca… aunque seguro que el matrimonio protagonista también hubiese pensado lo mismo antes de la visita de Martin.

 

Texto: David Lastra (Fnac Callao)

 

Etiquetas: cine películas dvd blu-ray
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