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iPhone X: Objeto de deseo

Culturafnac
Por Culturafnac
El 15/11/2017
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iPhone X: Objeto de deseo

 

Apple aprovecha el décimo aniversario de su teléfono para el lanzamiento del iPhone más innovador, un terminal que, como es habitual en la marca, acapara toda la atención del sector

 

Los rumores por los que Apple ha ignorado conscientemente el número 9 en su línea evolutiva no han hecho más que empezar. Los de Cupertino no han aportado ninguna información de valor al respecto y todo se basa en las conjeturas de un público fan que se pregunta si un iPhone 9 verá la luz algún día. La teoría más aceptada es, sin duda, que el décimo aniversario del smartphone más conocido en el mundo se merecía un número redondo, una cifra que, a nivel de diseño y funciones, supusiera un antes y un después para la compañía. Para el marketing y publicidad, no habría funcionado igual un 9 que un símbolo tan cerrado, simétrico y visual como una X. Su connotación, heredada de la lengua británica y del álgebra, le confiere además una atmósfera misteriosa y única, ya que la letra X se usa habitualmente para representar lo desconocido.

Y aunque no sabemos si Apple lo habrá tenido en cuenta, la X le otorga un tono erótico que se hace más evidente aun cuando somos conscientes de su precio de salida, que lo sitúa en el top de móviles más caros de la actualidad. La inversión necesaria para adquirir uno, sumada al stock penúrico, han convertido al iPhone X en un rara avis, en un producto que capta las miradas del entorno y que fomenta la presunción. Más que nunca en este caso, la X es un claro ejemplo de la erótica del poder.

 

iPhone X

 

Las especulaciones y las dudas ya se han disipado. El iPhone X llegó puntual a su cita, a las 7 AM del 3 de noviembre, y mi primer pensamiento al tenerlo en mis manos fue: “Esto no es un iPhone”. No sé si esto es positivo o negativo, pero no se parecía a ningún teléfono de Apple que hubiera visto antes. Quizás los marcos laterales, en acero inoxidable, recuerden un poco al abuelo de la familia, pero fue una idea fugaz que desapareció a los pocos segundos de encenderlo, cuando la pantalla, con un contraste perfecto, de blancos puros y negros profundos, reafirmó mi opinión inicial: “Esto no parece un iPhone”.

El teléfono de Cupertino es especial, quizás no para los haters de la marca, quienes critican el retraso de Apple en la adaptación a las tendencias del mercado, pero sí desde el prisma de la marca. Aislando el entorno, este iPhone X ha supuesto un avance muy importante para los californianos, probablemente más aún que la llegada del modelo Plus a su catálogo. El motivo es evidente: el público reclama en la actualidad pantallas grandes, de marcos invisibles, con una relación de aspecto orientada a la reproducción multimedia. LG y Samsung ya lo tenían, pero a Apple le ha costado dar el paso.

El problema es que el iPhone X puede convertirse en el mayor competidor para ellos mismos. Cuando comparé el tamaño del teléfono con el 8 Plus, éste es bastante más grande y pesado y, además, integra una pantalla de 5,5 pulgadas frente a las 5,8 del X. Asombra cuando lo comparamos con un 6s, por ejemplo, y vemos que ambos son prácticamente idénticos en tamaño, aunque con evidentes diferencias. ¿Qué pensará el comprador potencial de un iPhone 8 Plus cuando vea, al lado de éste, el iPhone X? Sí, por supuesto, el precio del X es más alto, pero puestos a invertir en un teléfono de gama alta, ¿te lo pensarías?

 

iPhone X

La estética del terminal ha sido cuidada con detalle. La primera impresión es, claramente, positiva. Todos exclaman con admiración cuando lo cogen por primera vez. La combinación de la pantalla infinita, con acero inoxidable y vidrio, le confiere una elegancia notable. Es cómodo en mano, y bajo mi opinión, tiene un tamaño muy apropiado para quienes buscan un smartphone que, en el menor espacio posible, te ofrezca una gran pantalla. Ésta es el secreto del X, lo que más llama su atención y lo separa del resto. Es, indudablemente, la mejor pantalla que hayamos visto nunca en un iPhone, con una resolución de 2.5K, 458 píxeles por pulgada y una relación de aspecto un 22% mayor que en otros terminales de la marca. Ya lo dijimos antes, pero la ventaja de la tecnología Oled se hace evidente cuando reproducimos una gama tonal amplia, con blancos y negros puros. La pantalla del X es compatible no sólo con el Gamut (gama de colores reproducibles) sRGB, sino también con el estándar DCI-P3 (ya presente en modelos anteriores), usado en cine digital y señales UHD. El teléfono cambiará automáticamente el Gamut dependiendo de la señal, obteniendo un ajuste preciso del color en todo momento.

La web Displaymate ha analizado la pantalla del iPhone X y los resultados no han podido ser más positivos, desbancado del trono a la hasta hace poco reina del ranking: la del Note 8. Las razones de peso que argumentan son, básicamente, la gestión del color comentada anteriormente y el brillo medido en nits, del que el terminal coreano alcanza los 560 nits (medidos en global, no en sectores de la pantalla) frente a los 634 del IPhone X. No tendremos problemas, por lo tanto, cuando usemos el móvil en exteriores.

Y hasta aquí la pantalla… Me acabo de dar cuenta que llevo casi mil palabras y sólo he analizado el display, pero tiene sentido. No me gustaría convertir este texto en otro más de los innumerables que han surgido hasta la fecha, porque, sinceramente, creo que lo que más llamará la atención del iPhone X cuando lo tengáis en vuestras manos serán el diseño y la pantalla. No dedicaré tiempo al procesador en este artículo, porque ya lo hice aquí, y quedó claro que la potencia y el rendimiento del Bionic A11 son indudables.

 

iPhone X

 

¿Y la ausencia de botón central? Lo que, en apariencia, podría haber sido un error para Apple, ha sido un completo acierto, al menos en mi humilde punto de vista. En primer lugar el nuevo sistema es intuitivo. No tuve que leer nada al respecto. Lo único que hice para volver al menú central fue deslizar el dedo hacia arriba y, “voilà”, allí estaba. Más cómodo para mí que los últimos botones hápticos y más duradero. Un punto a favor para evitar la obsolescencia programada, que afectaba habitualmente al clásico botón de menú y que en muchas ocasiones nos obligaba a habilitar el incómodo Assistive Touch. ¿Y si quiero cambiar de aplicaciones? En lugar de deslizar el dedo hacia arriba nos quedamos en la mitad de la pantalla, y desde allí podremos alternar o cerrar las aplicaciones abiertas.

Nada que objetar en este aspecto, por lo tanto, aunque la eliminación del botón central ha supuesto un nuevo modo de seguridad en el terminal. El iPhone X no tiene lector de huella (aunque podría haberlo tenido, al menos en la parte posterior), por lo que el desbloqueo del smartphone se hará a través del nuevo Face Id. La tecnología de reconocimiento facial del X permite registrar hasta 30000 puntos del rostro y memorizarlo para que, de manera inmediata, el iPhone se desbloquee cuando nos vea. Esta tecnología no sólo nos permitirá acceder al teléfono, sino pagar con él y crear emojis personalizados con la aplicación diseñada a tal efecto. A diferencia de Touch Id, Face Id sólo nos permitirá memorizar un rostro, por lo que compartir nuestro teléfono no será tan fácil como antes a no ser que desvelemos nuestra contraseña como segundo patrón de seguridad. Y ante la pregunta de si nuestro hermano gemelo podría desbloquear nuestro iPhone X…Bueno, Apple ya ha actualizado la información de su web advirtiendo de los posibles fallos de seguridad de la tecnología.

 

iPhone X

 

Donde no parece fallar el nuevo iPhone es en la cámara. El enorme protagonismo de la fotografía en los móviles actuales deriva gran parte del presupuesto al apartado de la imagen fija. Y, en las primeras fotos de prueba, Apple vuelve a ganar posiciones frente a terminales de la competencia. La suma de las dos lentes proporciona un buen nivel de detalle y un efecto de desenfoque natural, menos artificial que en otras marcas. El efecto retrato y los modos de iluminación siguen estando presentes, no son ninguna novedad y ya podíamos disfrutar de ellos en modelos anteriores. Las aportaciones del nuevo iPhone al mundo de la fotografía móvil son, básicamente, un diafragma más bajo en la lente con la focal más larga y un sistema de estabilización óptica en las dos lentes traseras (ideal para la grabación de vídeos o la toma de imágenes con poca luz). La cámara frontal aprovecha parte de la tecnología mencionada anteriormente en el Face Id, y nos permitirá obtener unos selfies definidos y con un bokeh poco común en lentes angulares. Es llamativa la distribución de las lentes traseras, en posición vertical. Aunque Apple no ha desvelado oficialmente el motivo por el que han cambiado la alineación que, hasta el momento, mantenían en los modelos Plus, todo parece indicar que el X es un smartphone muy orientado al universo virtual de la realidad aumentada, y la distribución de las lentes en un eje vertical favorece el desarrollo de esta tecnología.

Imposible olvidar la compatibilidad del nuevo iPhone con la carga inalámbrica, algo cada vez más habitual en los terminales de gama alta, y la gestión del consumo energético. La pequeña diferencia de amperaje a favor del X parece que favorece un uso más estable del teléfono sin temor a tener que cargarlo dos veces al día. Destacaría como ejemplos válidos un consumo energético muy bajo en estado de reposo, con un 5% de disminución de batería durante el sueño nocturno, o un muy ajustado sistema de ahorro, que permitirá reproducir durante casi media hora un vÍdeo a pantalla completa con tan sólo un 6% de batería restante… Podríamos concluir que, siendo prácticos y adaptados a la vida real, nuestro X nos durará casi 20 horas con un uso intenso. Al menos, si se nos acaba la batería, siempre podemos cargarlo a tope en, aproximadamente, unas dos horas.

 

iPhone X

 

Desde que el iPhone X llegó a Fnac Sevilla multitud de curiosos se agolpan ante la mesa, admirando el nuevo lanzamiento de Apple. Les escucho decir: “¿Ya ha llegado?”, “¿Es éste?”, buscando con ansias ser de los primeros que puedan decir, al menos, lo he tenido en mis manos. He de reconocer que el fenómeno fan del que Apple disfruta es un hecho indudable y que no se puede comprar con ninguna publicidad. Lo que sí se puede comprar es el nuevo iPhone X que, no nos engañemos, es el smartphone más caro de la actualidad. Esa frontera inalcanzable para algunos que, para bien o para mal, convierte al nuevo teléfono de Apple en un oscuro objeto del deseo.

 

Texto: Rafael Lázaro (Fnac Sevilla)

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