Recomendaciones | Cine y series La Casa de Papel: El atraco perfecto
Por Cultura Fnacel 22/01/2019
1147
Hace relativamente poco empecé a ver la serie de Endeavour. A primera vista creía que iba a ver otra muestra más de la típica trama británica detectivesca, que raramente defrauda si eso es lo que te gusta. Ejemplos hay muchos: el Poirot de David Suchet, la Marple de Geraldine McEwan, el Holmes de Jeremy Brett, entre los más clásicos; o Line of Duty, Luther o el Sherlock de Benedict Cumberbatch entre los más modernos. Sin embargo, desde el primer capítulo, me pareció que Endeavour era diferente y cada temporada que ha ido pasando me ha reafirmado en la idea de que es una serie excepcional.
A finales de los años ochenta comenzó a emitirse en UK la serie Inspector Morse, un oficial de policía cuyo campo de acción es la ciudad de Oxford. Era una serie clásica, de muy buena factura y bastante entretenida, basada en las novelas de Colin Dexter. Endeavour (creada por Russell Lewis) es la precuela de dicha serie, donde se nos muestra el comienzo de su carrera en la policía local. Pero el grado de complejidad de las tramas, la construcción de los personajes; la inmersión social e histórica, reflejando muy bien los cambios que se están produciendo en la sociedad británica a mediados de la década de los 60 y la maravillosa plasmación del micro cosmos que se da en la ciudad-universidad de Oxford, la sitúan en un plano mucho más elevado que su antecesora.

Lo primero que hay que decir de Endeavour Morse (Shaun Evans), es que odia su nombre, por lo que los compañeros, allegados, amigos, novias… le llaman siempre por su apellido, “Morse” o “detective Morse”. A medida que avanza la serie vamos descubriendo muchas cosas sobre él, a veces explícitamente, otras veces entre líneas. Pero el resumen general sería que nos encontramos ante el prototipo clásico de inadaptado social. De familia humilde, gracias a su inteligencia consigue una beca para estudiar en la muy elitista facultad de Clásicas de Oxford, lo que le pone en contacto con la alta sociedad británica. Pero parece que algo se rompe en el camino, tanto en el ámbito personal como en el académico: se adivina que no encajaba y que él era plenamente consciente de ello, que por muy brillante que fuese, podrá ser espectador en ese mundo, pero nunca va a formar parte de él. Por eso decide dejarlo todo y entrar en la policía local de Oxford como simple detective. Aquí comienza el primer capítulo de la serie, titulado La chica, que aborda una desaparición. Como no puede ser de otro modo, enseguida se convierte en el bicho raro de la comisaría, sorprendiendo a todos con su inteligencia y cultura, pero también con su carácter adusto, asocial e introspectivo. Aunque es cierto que esto se irá atemperando con el paso del tiempo, ganando en madurez y en empatía de una manera muy natural y nada forzada.

Algo que está presente durante toda la serie es la música: Morse es un melómano, un apasionado de la ópera y de la música clásica y forma parte de uno de los innumerables coros de música litúrgica antigua y barroca de la ciudad. En la selección musical podemos encontrarnos con obras de Bach, Fauré, Chopin, Mozart, Verdi, Satie, Vivaldi, Puccini…a veces, cuando se trata de arias, interpretadas por las grandes de la época, como Maria Callas o Renata Tebaldi. Además, Barrington Pheloung se ocupa de la banda sonora original, con un nivel excepcional a la hora de conseguir aunar música con trama.
Pero para que todo cuadre hay que encontrar alguien que dé la réplica de manera convincente, y es aquí donde los guionistas acertaron de pleno con la creación del personaje del inspector Fred Thursday (Roger Allam). Siendo todo lo contrario que Morse, es el faro que este necesita para encajar en el mundo: un hombre con valores y principios de honestidad y decencia (a veces con matices, si tiene que soltar un guantazo, lo suelta sin problemas; pero siempre buscando un fin elevado). Enseguida se da cuenta que tiene un diamante en bruto entre las manos. En ningún momento lo ve como una amenaza, no le genera envidia o inseguridad; sino que le ayuda, le acompaña y le forma como un padre para que ponga todo su potencial en hacer bien su trabajo policial y que esto beneficie a toda la comisaría. Será él quien le guie entre las procelosas aguas de las luchas de egos, juegos de poder y tramas de pasillo que se dan en cualquier trabajo y que tan difíciles son de sortear para Morse, que está en un plano intelectual muy por encima de sus compañeros y que además no tiene demasiadas habilidades sociales (las irá aprendiendo poco a poco).
Thursday también es de origen humilde pero pertenece a otra generación completamente diferente a la de Morse, nacida sobre los años 20 del siglo pasado y que tuvieron la desgracia infinita de vivir la segunda guerra mundial en sus carnes. Y, de nuevo de una manera muy sutil, ese hecho sobrevuela todo lo que rodea a Thursday: en su relación con el comisario jefe Bright (fantástico como siempre Anton Lesser), que a primera vista, sobre todo para Morse, parece un pedante clasista y con no muchas luces, pero que se entiende sorprendentemente bien con Thursday, porque en muchos silencios y en muchas miradas, con sobreentendidos o sólo unas pocas palabras, se advierte su respeto mutuo porque han vivido la guerra de cerca, cada uno a su nivel. Frases como “yo también estuve en el desierto, señor”; “mi primera vez fue en Monte Cassino” o la sublimación de todas ellas: cuando Thursday va a despedir a su hijo rumbo al servicio militar. Se le ve incómodo, no sabe muy bien como despedirse y decirle que le quiere y que tenga cuidado, le puede ese sentido entre hombres y muy británico de no mostrar nunca demasiada emoción. Al final decide darle un apretón de manos, pero en un último arrebato, agarra a su hijo del brazo y le dice al oído: “nunca jamás te ofrezcas voluntario para nada”.
Para reproducir el video, es necesario activar las cookies.
Haz clic aquí para el video
No querría avanzar más cosas de la serie, porque hay muchos personajes inolvidables y sería muy largo de contar (magnífico el forense DeBryn, interpretado por James Bradshaw) Es mejor ir descubriéndolas poco a poco a lo largo de sus 8 temporadas, en capítulos de hora y media cada uno. Si alguien busca una serie donde se toman su tiempo para el desarrollo de los personajes, las tramas, el hilo argumental, la psicología, los cambios sociales y de mentalidad…y además disfrute con la siempre impecable producción de las series británicas (en este aspecto recuerda, a otro nivel, a The Crown) le animo fervientemente que prueben con Endeavour, creo que no les defraudará.
Yo sé que cuando llegue al último capítulo (voy por la quinta temporada), me quedará esa sensación de orfandad que experimento siempre que una serie pasa a formar parte de mi vida, y que tanto me está costando experimentar últimamente.
Curro García (Fnac Triangle)
Por Cultura Fnacel 22/01/2019
1147
Por Cultura Fnacel 03/04/2018
69