Recomendaciones | Tecnología Pulseras de actividad: Uno de los gadgets más útiles del día a día
Por Cultura Fnacel 01/06/2026
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Definir la Kodak Charmera es fácil: es una mini cámara, tan pequeña que la marca la vende con un colgante para que puedas usarla como un llavero. Para que entiendas lo minúscula que es, sólo pesa 30 gramos y no supera los 6 centímetros de longitud. Cabe sobradamente en la palma de la mano y podemos llevarla fácilmente en un bolsillo sin que notemos su peso en absoluto. Diría que es lo más llamativo de su diseño, tanto que probablemente muchas personas podrían pensar que es un llavero decorativo pero sin mayor utilidad.
El siguiente aspecto a destacar de su diseño es la estética: la Charmera se ha creado con una intención evidente de evocar recuerdos tecnológicos pasados. Sus 7 variantes son toda una incógnita, porque aunque el embalaje es el mismo para todos los posibles contenidos, nunca sabremos qué edición nos ha tocado hasta que abramos la caja. Este formato sorpresa es una curiosa manera de promover el coleccionismo y de animar a los usuarios a conseguir todos los modelos posibles. El más difundido es el clásico color amarillo con franja degradada, inspirado en la Kodak Fling de 1987, pero hasta el momento sabemos que existen seis diseños más: uno rojo, uno turquesa, uno negro con franja iridiscente…y el mas buscado por los coleccionistas: el diseño “naked”, con una carcasa transparente que muestra el interior de la cámara.
Pero mas allá de su estética vintage, la Charmera sigue siendo una cámara digital. No como las actuales, con sensores de resolución infinita y modos manuales, sino con un captador pequeño y muy sencillo, de tan sólo 1,6 megapíxeles. Esta resolución, que puede parecer algo ridícula en la actualidad, es parte del éxito de la Charmera, porque de poco serviría tanta estética retro si sus fotografías fueran similares a las de un smartphone. La baja resolución de la mini cámara proporciona un look and feel clásico, un grano y una nitidez limitada que aunque no tiene nada que ver con la fotografía analógica, emula en cierta manera el estilo de una película de alta sensibilidad. Éste es el encanto de la Charmera, su resultado casual y desenfadado.
Parte de su éxito es, también, su facilidad de uso. Aquí no tenemos nada de lo que preocuparnos: no tenemos que entender de velocidad de obturación ni de diafragma, ni siquiera tenemos que mover un anillo de enfoque…es tan sencillo como encuadrar y disparar. Para lo primero la Charmera incorpora una pequeña pantalla digital LCD, inferior a una pulgada, cuyo tamaño sólo será valido para componer la imagen y revisarlas, pero no mucho más. Para lo segundo, el disparo, la mini cámara de Kodak cuenta con un botón de fácil acceso y de respuesta inmediata. La ventaja de la Charmera es que, gracias al sensor tan pequeño, la cámara dispara rápido, aunque no podremos esperar obturaciones muy rápidas. Será algo lógico que con poca luz la cámara genere imágenes trepidadas o con estelas de movimiento pero, una vez mas, esos pequeños defectos son su mayor atractivo.
Para añadir un toque de personalización, la Charmera incorpora 7 filtros y cuatro marcos que se generan en el momento del disparo y no durante la edición posterior. En su pantalla podremos ver una pre visualización de los efectos, entre los cuales podemos elegir blanco y negro, tonos cálidos, tonos fríos, efectos de pixel art... Los marcos servirán para encuadrar la foto y podemos escoger un marco de negativo de película, un cuadro…y podrán combinarse con los filtros hasta obtener el resultado deseado.

La Charmera se carga por USB-C, y en su interior encontramos una mini batería de 200 miliamperios, algo tan pequeño que parece difícil que dure tanto encendida. Aunque la marca no ha especificado una autonomía oficialmente, la mini cámara de Kodak puede alcanzar una duración comprendida entre los 30 y los 60 minutos, dependiendo del tiempo que usemos la pantalla. Si queremos ampliar la batería, la Charmera incorpora un visor directo, pero muy pequeño y con un ligero error de paralaje. Será mucho mas útil usar la pantalla, y cuando la batería se agote podremos cargarla en unos 40 minutos.
La cámara no tiene memoria integrada, por lo que para usarla necesitaremos obligatoriamente una tarjeta microsd. No será necesario una con una tasa de velocidad muy elevada, ya que ni las fotos ni el vídeo ocupan mucho espacio ni tienen una resolución muy alta. Podrá leer hasta 128 GBs, y si usamos esta capacidad, el contador de fotos partirá de 9999 imágenes porque el software de la máquina no puede leer más de 10000 archivos. Poder guardar tantas fotografías en un formato tan pequeño y poder disparar sin temor a llenar la capacidad de almacenamiento es otro de los puntos fuertes de la Charmera.
La cámara-llavero de Kodak no es un formato que haya venido a desbancar a los smartphones como los reyes de la fotografía ocasional. Es un gadget con atractivo innegable para los amantes de lo retro y para los fotógrafos que buscan la sorpresa, que disparan casi sin pensar, capturando el life-style del momento, y cuya magia aparece cuando volcamos la fotografía y la disfrutamos en una pantalla grande. Te aseguro que al verlas una sonrisa de satisfacción será tu primera reacción, y esa mezcla de creatividad y tecnología obsoleta te atrapará tanto que no podrás dejar de disparar a cada momento.
Rafael Lázaro (Cultura Fnac)
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