Recomendaciones | Libros NO SIN MI LIBRO: Jon Sistiaga
Por Cultura Fnacel 13/04/2022
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Abril es el Mes del Libro en Fnac, en el que celebramos nuestra pasión por la lectura y que tiene su punto álgido el 23 de abril, el Día del Libro. Este año queremos tomárnoslo de forma literal y conjugarlo en singular, poniendo el foco sobre “El libro”, aquel título que sobrevive a mudanzas, cambios y al devenir de la vida en general, pero que sigue tan vigente en nuestro subconsciente como el día en el que nos enfrentamos a sus páginas por primera vez.
Agustina Guerrero (Cachabuco, Argentina, 1982) ha creado con “La Volátil” uno de los personajes más reconocibles y queridos de la historieta actual. Desde la publicación en 2011 de su exitoso blog “Diario de una Volátil”, su alter ego comiquero (una joven de unos 30 años siempre vestida con una camiseta a rallas) se ha ganado un espacio en el corazón de muchos lectores enganchados al estilo tan peculiar de la autora, en el que habla de lo cotidiano y lo divino con la cercanía de una amiga.
Poco después vendría la publicación de títulos como “Nina: diario de una adolescente” (Montena, 2013) o “Érase una vez la Volátil” (Lumen, 2016), entre otros. Todos ellos traducidos hoy a varios idiomas y en un lugar privilegiado en las estanterías de los amantes de la historieta y tira cómica clásica.
La evolución de su propio estilo ha dejado títulos tan especiales como “El viaje” (Lumen, 2020), un periplo real a Japón combinado con uno mucho más metafórico por algunas de las ansiedades y los tabúes de toda una generación de mujeres. Todo, sin dejar de ser una conversación entre La Volátil y su amiga Loly. Una joya.
En esa misma línea entre lo real y lo metafórico se mueve “La compañera” (Lumen, 2022), último trabajo de la autora argentina afincada en Barcelona desde hace más de una década. Una suerte de continuación del viaje de La Volátil, más ambicioso si cabe, y que tiene su razón de ser en la interpretación de la memoria, los recuerdos y la forma en la que estos moldean nuestra manera de entender el presente.
La naturalidad para abordar los grandes temas sin complejo ni prejuicio alguno hacen de sus trabajos, llenos de humor y ternura, herramientas didácticas para entender algunos de los dilemas generacionales que rondan las cabezas de aquellos que nacieron justo cuando el muro de Berlín empezaba a resquebrajarse y Naranjito pasaba el relevo a Cobi como la mascota del futuro.
Es en esta naturalidad donde hay que buscar el libro fetiche de Agustina. Nada menos que “Mafalda. Todas sus tiras”, de Quino. Un tótem de la cultura contemporánea que seguimos llorando desde que nos dejara hace algo más de un año. Encaja perfectamente que sea así, a juzgar por los puntos de partida comunes a la hora de tratar la cotidianeidad a través del dibujo. Como ella misma nos cuenta: “Tengo muchos libros especiales, Mafalda, todas sus tiras, cualquiera de ellas, todos sus libros, ocupan un lugar especial en mi estantería y en mi corazón. Desde siempre y por siempre”.

Ningún personaje como Mafalda ha sido de capaz de bajar a la tierra los temas más complejos de la psique humana. Aparentemente, hablamos de las aventuras de una niña común, algo que a muchos lectores les hizo llegar a sus páginas en plena infancia como es el caso de Guerrero: “Conocí las historias de Mafalda en mi infancia, apiladas ordenadamente en la estantería de mi tía Mary. Los observaba al detalle, poco entendía por ese entonces de muchas de sus reflexiones, pero sus dibujos me abrieron un nuevo mundo. Nunca los perdí, aunque muchos de ellos los he prestado. Aún mantengo la esperanza de que me los devuelvan. Tienen la grandiosa posibilidad de abrir cualquier página y leerlo por donde quieras. Por eso este libro está en un lugar ‘a mano’. Justo en la estantería detrás del sofá. Y algunos otros en la estantería al lado de mi cama, incluso hay uno en el baño. Mafalda ocupa toda la casa”.
Con un buen puñado de trabajos publicados y con una clara apuesta por la complejidad de los temas que trata a lo largo de sus más de diez años de carrera, La Volátil, guarda ciertos parentescos con el personaje inmortal creado por Quino: “Mafalda tuvo un gran impacto en mí a la hora de dibujar y en mi manera de contar. Poder mezclar emoción, reflexión, humor y demás temas me parece un cóctel mágico y potente”.
Difícil quedarse con algo en concreto cuando hablamos de unos de los personajes de ficción más importantes del siglo XX, pero entre tanto, Agustina Guerrero lo tiene claro: “Me quedo con sus maravillosas reflexiones. Y por supuesto, también con Felipe”.
El pasado es, para Agustina Guerrero, un acompañante inseparable que no para de susurrar al oído. En su nuevo libro toma forma de sombra humana de sí misma para ir pegada a su dueña, o mejor dicho, su amiga. El miedo, el dolor, la culpa, el amor, el humor y la ternura se convierten así, a través de ella y del viaje que hacen ambas por este libro, en sentimientos que pueden aparecer de la nada para volver a ser sufridos o disfrutados.
Por Cultura Fnacel 13/04/2022
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