Recomendaciones | Cómic y Manga Marco Kohinata: Manga para sensibilidades urbano-literarias
Por Cultura Fnacel 16/05/2025
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Hay cómics que más que una narración al uso son toda una experiencia sensorial. Ya sea por una experimentación gráfica que rompe los límites de las formas convencionales de contar una historia mediante la línea de acontecimientos (y de eso, tótems como Chris Ware saben un rato), jugando con la mera sucesión de eventos, mezclando dibujo y narrativa en una genialidad mixtura que va más allá de la “simple experiencia de lectura” (no hay comillas suficientes para cuestionar esta afirmación sobre la “simpleza”), y otros casos que, o bien destacan por unos textos y una estructura narrativa innovadora cuyo dibujo es un vehículo formal para que lo escrito tome derroteros poco comunes, y otros cuya experiencia visual llevan al dibujo a un límite fuera de lo que nuestras saturadas retinas están acostumbradas a percibir, y la historia que los conecta son casi una bien hilada excusa de conexión para una concatenación de páginas apabulladoras y atómicas splash-pages. Teniendo tras la autoría a un artista de la talla de Adrian Smith, es de esperar que Hate: Las crónicas del odio pertenezca a este último grupo, y aunque así es, esa afirmación tiene sus matices.

El currículum como ilustrador y diseñador del inglés Adrian Smith es todo un catálogo por lo más representativo y destacado de lo que hemos venido a llamar en nuestros días fantasía oscura, con más de 30 años de trayectoria a sus espaldas. Una vuelta de tuerca a la fantasía medieval heroica, pero resaltando su lado más brutal, violento, sucio e implacable, siempre en entornos y situaciones donde sólo sobreviven los más fuertes, y nunca exentos de cicatrices ni actos inmorales en su listado de experiencias vitales. Ha diseñado numerosas miniaturas para Game Workshop, y trabajado en ilustraciones y concept art de universos como Warhammer y Warhammer 40.000, donde mucho de su trabajo ha ayudado a definir la propia imagen moderna e icónica de estas sagas, dando forma y cuerpo a posters promocionales, ilustraciones de manuales y libros de arte, así como muchos elementos de juegos de cartas o juegos de mesa, como Magic: The Gathering.
En su haber también ha realizado ilustraciones para juegos de rol de clásicos como Dungeons & Dragons y Pathfinder, volviendo icónicos muchos de sus trabajos, destacando incluso en universos con una marcada identidad visual previa, que ha compaginado con su trabajo en el desarrollo de concept art en videojuegos, como Heroes of Might de Ubisoft o Dungeon Hunter de Gamelof, trabajando para estudios como Roit Games o incluso Blizzard, aplicando su innegable capacidad para crear atmósferas oscuras y detalladas, siendo su arte detallado y evocador muy influyente en el género de la fantasía más adulta.
En el cómic, ha trabado en revistas de cómic como Toxic!, la mítica serie británica creada por Pat Mills, Kevin O'Neill, Mike McMahon, John Wagner y Alan Grant (el reverso, aún más oscuro, de otra serie mítica del cómic inglés de finales de los setenta, 2000 AD, con la principal diferencia visual de que mientras en esta dominaba el blanco y negro, en Toxic! predominaba el color, con un resultado más espectacular visualmente), y en la serie Broz, de nuevo con Pat Mills, producida directamente para el mercado francés. Brutal es uno de sus notables proyectos personales, donde Smith explora un mundo post-apocalíptico lleno de violencia y supervivencia, destacando por su impresionante arte y su intensa narrativa. Pero es en Hate: Las crónicas del odio, donde Smith está dando su do de pecho narrativo y secuencial (trabajando incluso en una adaptación cinematográfica que, si llega a buen puerto, puede ser algo muy digno de ver).

Editado por Mondo Cane Books, Hate: Las crónicas del odio reúne las dos entregas disponibles hasta el momento (The chronicles of Hate Book 1 y 2) de la serie con la que Adrian Smith redefine el concepto de fantasía oscura, con autoría visual total y co-guionizando junto al escritor Ricardo Pinto. Con una introducción narrada como por un bardo desesperado, la historia nos introduce en un mundo brutal y desolado, donde la humanidad lucha por sobrevivir en medio de la corrupción y el caos, enfrentándose a un tirano casi divino, el gusano, que ha esclavizado a la práctica totalidad de la humanidad. La Madre Tierra, violada y encadenada con brujería oscura, ve cómo sus hijos se desgarran entre sí y engendran abominaciones. A medida que la podredumbre se apodera del mundo, algunos linajes de hombres se vuelven monstruosos mientras otros se debilitan. La única esperanza de salvación reside en el odio, que podría ser la clave para liberar a la Madre Tierra.
Con un comienzo tan enigmático y abstracto como absorbente y magnético, los héroes y los villanos que protagonizan Hate: Las crónicas del odio en un universo donde la violencia y la brujería campan a sus anchas no son fáciles de diferenciar. Cogiendo muchas constantes de las historias de espada y brujería, reconocibles para los más asiduos a las aventuras de Conan de Robert E. Howard, por ejemplo, y retorciéndolos como si los estuviera abrazando sin compasión un hijo bastardo de Cthulhu (por no irnos muy lejos de los orígenes pulp del género, con Lovecraft como punta de flecha), con esas pinceladas de terror y desolación que tan bien le sientan a este tipo de historias, Smith apuesta por una narrativa eminentemente visual, cargada de una sugerente atmósfera opresiva, con el apoyo de muy pocos textos, lo que no impide una comprensión absoluta de lo que cuenta. Su impresionante y detallado arte visual, sin alejarse demasiado del estilo habitual del autor, se refleja en unas ilustraciones oscuras y evocadoras, que capturan muy gráficamente la brutalidad y la desesperación del mundo en el que se desarrolla la historia, y sobre las que descansa una narrativa sencilla pero tremendamente efectiva, con pocos diálogos, que permiten que las imágenes cuenten por sí solas la mayor parte de la historia.
Una delicia para gourmets de la fantasía oscura, editado con gran esmero (la sobrecubierta esconde una sorpresa en forma de ilustración panorámica), y acompañado de varias ilustraciones que enriquecen los detalles de este mundo desolador, que apunta a convertirse en el pistoletazo de salida para un universo que todavía nos puede deparar muchas sorpresas, pues Smith ya está trabajando en nuevas historias, explorando la corrupción y redención de este mundo donde el odio es la mejor herramienta para la supervivencia.
David Romera (Cultura Fnac)
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