Suspense

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Thriller, cine policíaco, suspense, intriga… nos hallamos ante uno de los géneros más amplios y poliédricos de la historia del cine. Lo podemos definir como aquel en el que los protagonistas se ven enfrentados a situaciones tensas y amenazadoras que, muy a menudo, ponen en riesgo su vida y tienen un contenido misterioso. En Fnac no solo vas a encontrar las mejores películas de suspense sino también las mejores Películas de terror, sin olvidar los Grandes clásicos del cine.

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El origen del cine de suspense

Este es uno de los géneros que más nombres ha tenido y que, muchos otros, hunde sus raíces en la literatura popular de la época en que nació el séptimo arte.

Los estudiosos de su evolución han señalado que su origen inmediato fue la ficción detectivesca que surgió en el siglo XIX, a partir de la publicación del relato que le dio forma: Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe (1941). Las obras de sus sucesores, como Arthur Conan Doyle, Agatha Christie o G. K. Chesterton se centran en la resolución lógica de un crimen, generalmente un asesinato por parte de un detective, a menudo metódico y brillante, que sigue pistas hasta descubrir la verdad.

Aunque, por supuesto, pueden existir y existen thrillers rurales, el thriller y el suspense se convertiría en el género urbano por definición, el que mejor refleja las angustias y peligros de la vida en las grandes ciudades. Esto tuvo. Aquí se percibe la influencia de la novela negra, que se desarrolló gracias a autores como Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Patricia Highsmith o Georges Simenon, quienes cambiaron el foco de la literatura detectivesca en las primeras décadas del siglo XX, al mismo tiempo que se desarrollaba el cine, al que influyeron profundamente.

La novela negra suele retratar un mundo corrupto y violento, donde el crimen es consecuencia de problemas sociales, con un tono mucho más pesimista. Así los protagonistas pasaron de ser de genios intelectuales como Sherlock Holmes a personas comunes, policías o, incluso, criminales, cuya existencia era captada de un modo realista.

Los primeros thrillers y películas de suspense

Los eruditos del séptimo arte han distinguido a varios grandes pioneros este género. Uno fue el francés Louis Feuillade que realizó varias películas, basadas en novelas folletinescas de la época, sobre mentes maestras criminales, como como Fantômas (1913) y Les Vampires (1915).

El siguiente gran paso se dio durante el periodo entre la I y II Guerra Mundial, cuando eclosionó el llamado expresionismo alemán, que también influyó muchísimo en el nacimiento del cine de terror. Los cineastas expresionistas como F.G. Murnau (que fue siempre el director favorito de Hitchcock) mostraban en sus películas un mundo tenebroso y pesadillesco, dominado por oscuras conspiraciones, con una visión de las ciudades como espacios laberínticos, decadentes y nidos del crimen.

El género se consolidaría en Hollywood en los años 30 y 40, gracias al gran desarrollo del cine negro que reflejaba, en gran parte, las preocupaciones de una sociedad que había soportado la Gran Depresión y que tenía una mirada hacia el futuro mucho más oscura, como sería visible en obras magistrales como El halcón maltés (1941) de John Huston, El sueño eterno (1946) de Howard Hawks o Atraco perfecto (1956) de Stanley Kubrick.

Los años de la Gran Depresión coincidieron también con un incremento de la criminalidad organizada, sobre todo gracias al contrabando de alcohol, y también tuvo su primer auge el cine gangsteril, con películas como Al rojo vivo (1949) de Raoul Walsh o Los sobornados (1953) de Fritz Lang. Este subgénero se desarrollaría muchísimo más adelante y produciría obras cumbre del séptimo arte, como El Padrino, Érase una vez en América o Uno de los nuestros, entre otras muchas.

La otra gran influencia tiene un nombre propio, y este es el de Alfred Hitchcock, “el mago del suspense”. El británico ya había rodado en su Inglaterra natal películas de suspense tan notables como Los 39 escalones (1939), pero su cine llegó a su cenit después de instalarse en Hollywood con una larga serie de obras maestras como La sombra de una duda (1943), Extraños en un tren (1951), La ventana indiscreta (1954), Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (1959) o Psicosis (1960).

Hitchcock implementó en sus películas muchísimas innovaciones formales que, más tarde, se convertirían en recursos básicos de los cineastas que rodarían en el futuro thrillers, como el uso subjetivo de la cámara como si fuera la mirada del espectador o la ruptura entre el conocimiento de lo que se desarrolla en pantalla por parte del mismo y la ignorancia de los protagonistas para lograr una mayor ansiedad en el público. La influencia de Hitchcock se percibiría en corrientes cinematográficas de otros países –como el “polar” francés o el “giallo italiano”- y se extiende al presente.

De sus películas derivaron subgéneros completos, como el psycho-thriller, el thriller conspirativo o el thriller psicológico. Son numerosos los cineastas actuales y pasados, maestros del género del thriller y suspense, que han explicado a menudo como se sienten en deuda con el “mago del suspense”, entre los que se podría citar a Claude Chabrol, Dario Argento, Brian de Palma, Martin Scorsese, Jonathan Demme, David Fincher, Kiyoshi Kurosawa o Park Chan-wook.