Por Paula García Gilel 26/12/2024
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Dress to Impress es un título gratuito desarrollado por una chica de 17 años, lanzado a finales del año 2023 -pero que alcanzó su pico de popularidad este 2024- y que superó el pasado diciembre el millón de usuarios simultáneos. Como referencia, Marvel Rivals, la superproducción free-to-play de la compañía china NetEase basada en los héroes de los cómics y películas de Marvel, tuvo un pico máximo de 644.269 usuarios en Steam el mes pasado. El número máximo de usuarios simultáneos que ha alcanzado Counter Strike 2, la secuela del juego de disparos online más conocido y jugado de todos los tiempos, es de 1.818.773 usuarios en su estreno hace dos años.
Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con estos otros dos juegos que he puesto como ejemplo, para muchos jugadores Dress to Impress es absolutamente desconocido; su éxito ha pasado bajo el radar en la inmensa mayoría de páginas web, canales de YouTube, streamings y demás redes sociales. La única excepción es TikTok, plataforma donde el hashtag “dresstoimpress” acumula más de millón y medio de publicaciones. Sin embargo, el juego no tiene, siquiera, una página propia en Metacritic. Sin embargo, lo más probable es que buena parte de los jugadores de tu entorno ni siquiera sepan que existe.
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No es que haya una conspiración al respecto ni nada parecido: simplemente es que Dress to Impress no encaja en la definición de “videojuego” de la inmensa mayoría de los fans más acérrimos del medio. O, como mínimo, no se parece en nada a lo que se suele considerar un videojuego “serio” o “de prestigio”. Sin grandes editoras o presupuesto, siquiera técnica detrás, se trata de una experiencia gratuita de la plataforma Roblox que originalmente arrasó entre los jugadores más jóvenes, sí, pero que acabó por llegar a usuarios de todas las edades. ¿Dónde está el truco, entonces? Quizás el título del juego, “vestir para impresionar”, os de una pista: es un juego de moda, fundamentalmente enfocado hacia el público femenino.
Cuando iniciamos el juego -previo login, claro, en la propia plataforma de Roblox- se nos introduce en un lobby junto a otra decena de usuarios. En el momento en el que la pantalla de carga termina, ya estás dentro de la partida. La premisa básica es que los jugadores tienen alrededor de cinco minutos para vestir a su personaje, que comienza siendo un modelo completamente en blanco, sin color de piel, género ni facciones, siquiera, de acuerdo a un tema. La temática en cuestión aparece en la parte superior de la pantalla, junto a la cuenta atrás del tiempo restante hasta terminar la sesión, y se selecciona de manera aleatoria de entre un montón de temas predefinidos. Los temas son bastante variados: pueden ir desde décadas concretas, como los 80 o los 2000s, hasta tendencias concretas dentro de la moda, como “elegante” o “gótico”. Algunos temas son situacionales, y proponen crear un outfit para la vuelta al cole o para un domingo aburrido en casa. Interpretar el tema o las palabras clave y darles una vuelta original es, precisamente, parte de la propuesta.
Para conseguirlo, tendremos a nuestra disposición un montón de prendas. Como si fuese una tienda, el lobby de Dress to Impress está organizado en estanterías, maniquís y percheros con jerséis, camisas, pantalones, vestidos y accesorios varios. Una vez equipemos uno de ellos, podremos personalizarlo utilizando una ruleta de colores y distintos tejidos y texturas. La inmensa mayoría de los objetos se pueden equipar de manera gratuita, pero el área en la que podemos movernos tiene una sección que está reservada para aquellos que utilicen la moneda de pago del juego. En general, no es muy común ver a usuarios utilizando este tipo de objetos; si jugamos durante períodos de tiempo largos, podremos comprar algunos de ellos con la moneda in-game gratuita. También hay una sección en la que podemos cambiar las facciones, maquillaje, peinado y manicura de nuestro personaje.
Como decía al principio, Dress to Impress es extraordinariamente directo en su planteamiento: sin preámbulos ni tutoriales, entrar en su mundo significa entrar, directamente, a la competición. No obstante, no tardaremos mucho en movernos por su mundo con soltura. Como sucede en la vida real, como si fuésemos adolescentes que están encontrando, poco a poco, su estilo, aprenderemos los detalles y sistemas del juego por imitación. Nos fijaremos en los atuendos que componen los otros jugadores que hay en la partida con nosotros. Veremos a alguien caminar hacia la zona de peluquería y salir de allí, unos segundos después, con un peinado totalmente nuevo; entenderemos que es así como tenemos que hacerlo. El juego se maneja utilizando únicamente la pantalla táctil, en móviles, y el ratón y las fechas direccionales, en la versión de ordenadores. Los controles no son extraordinariamente precisos ni sutiles, pero son lo suficientemente sencillos como para acabar siendo intuitivos.
El aspecto social del juego es, de hecho, una de sus facetas mejor pensadas y más interesantes. Cuando acaba el tiempo, todos los concursantes de la partida desfilan por una pasarela, enseñando sus conjuntos. Nosotros los valoraremos a todos con una puntuación que va de un mínimo de una estrella hasta un máximo de 5, y ellos harán lo mismo con nosotros, cuando nos toque el turno. Al final, ganará el que más puntos tenga.
Como os imaginaréis, no es un sistema perfecto. Las votaciones de Dress to Impress no son justas prácticamente nunca, pero esto es, en gran medida, parte del encanto. El hecho de que estemos votando a la gente que va a competir con nosotros por el primer puesto condiciona nuestras opiniones desde el principio: les juzgaremos duro porque queremos salir victoriosos, claro. Sucede frecuentemente que un grupo de amigas entra a la misma sala, y se dedica a poner puntuaciones negativas a todos los usuarios que no formen parte de él. Incluso si quisiésemos ser los críticos más absolutamente honestos del juego, los criterios bajo los que puntuamos son inexactos. ¿Estamos valorando la elección de prendas más bonita, o la más original? ¿Preferimos a quien haya conseguido una estética bonita o a quien se haya ajustado más a la temática?
Consciente o inconscientemente, la injusticia suave de Dress to Impress es parte de su atractivo. Genera intra-narrativas en cada lobby; si un usuario queda, frecuentemente, una posición superior a la nuestra, nos propondremos ganarle. En ocasiones, nos enfadaremos un poco por perder varias partidas seguidas y nos decidiremos a votar negativamente a todos los demás usuarios para intentar conseguir ventaja… pero inevitablemente alguno de ellos mostrará un atuendo tan original, o tan trabajado, que claudicaremos un poco y pulsaremos el botón de cinco estrellas. Cuando creemos nuestros atuendos, nos esforzaremos por precisamente eso: por sorprender, por intentar dar una vuelta de tuerca de originalidad a lo propuesto. En el cómputo general, ganar será menos importante que poder expresarse.

Este es, además, otro de los motivos por los que la comunidad tradicional de jugadores no ha prestado atención al juego. Los valores, la diversión, los méritos de Dress to Impress son absolutamente intangibles, si bien evidentes en el mismo momento en el que nos sentamos a los mandos. Los aspectos sociales y de comunidad, la intra-narrativa y la creatividad son el núcleo de un juego que, además, no destaca particularmente en los aspectos técnicos o visuales. Es decir, Dress to Impress es exactamente lo contrario de lo que se busca o se aprecia, por norma general, de un videojuego en la comunidad gamer. Por el contrario, para muchos otros -muchas otras, sobre todo- usuarios, la experiencia es divertida, adictiva y amable, más que suficiente para invertir cientos de horas en ella.
La propia plataforma de desarrollo y distribución de juegos, Roblox, es frecuentemente ignorada y denostada por ser un producto fundamentalmente para niños. Pero Dress to Impress, igual que otros grandes éxitos de esta -Blox Fruits, Adopt Me! o Blade Ball también atraen a cantidades ingentes de jugadores- son sólo un preludio de lo que está por venir. De la misma manera en la que muchos de los grandes desarrolladores del presente comenzaron creando juegos en plataformas como RPG Maker o Garry’s Mod, o realizando modificaciones de videojuegos como Doom, Half Life o Counter Strike, muchas de las grandes mentes de la industria del futuro habrán empezado construyendo sus mundos en Roblox. Y quizás en esa industria sí hay hueco, espacio y reivindicación para títulos como Dress to Impress. Juegos que se salen de la norma, y que enfocan a un público más diverso o específico del habitual… y que alcanzan el éxito precisamente por ello.
Por Paula García Gilel 26/12/2024
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