• Tiendas Fnac
Recomendaciones | Gaming

La maldición de los juegos abandonados: ¿Por qué no terminamos nuestros videojuegos?

Cultura Fnac
Por Cultura Fnac
El 30/07/2025
159
La maldición de los juegos abandonados: ¿Por qué no terminamos nuestros videojuegos?

¿Acumulas juegos sin empezar o acabar? Descubre por qué la parálisis por elección, el FOMO, la duración excesiva y la vuelta a lo conocido te impiden disfrutar

 

¿Pasas más tiempo eligiendo a qué jugar que jugando? ¿Se te acumulan los juegos sin acabarlos en tu librería digital o física? No estás solo, y en Cultura Fnac queremos contarte más sobre este fenómeno cada vez más extendido entre los jugadores, analizando factores como la “parálisis por elección”, el FOMO, la excesiva duración de algunos títulos y el continuo regreso a nuestros juegos “de confort” y cómo estos contribuyen a que acumulemos juegos que no acabamos, y en ocasiones, ni llegamos a empezar.


Y sí, también os daremos consejos para superar todo esto.

 

¿Qué es la parálisis por elección? ¿Se puede curar?

 

Si, como decíamos, pasas más tiempo eligiendo entre cientos de títulos que jugando, o tras un largo deliberar, acabas sin jugar o jugando a lo de siempre, amigo mío, sufres de parálisis por elección. Pero, ¿qué es exactamente? Aquí te lo explicamos sin entrar en demasiados detalles que resulten aburridos.


La parálisis por elección es un fenómeno que ocurre cuando tenemos demasiadas opciones disponibles y, en lugar de sentirnos liberados, nos bloqueamos. Le damos vueltas, comparamos, dudamos… y al final no elegimos nada o lo hacemos con desgana. En el mundo de los videojuegos, y del ocio en general, esto se ha vuelto cada vez más común: entre bibliotecas digitales que rebosan, suscripciones con cientos de títulos y lanzamientos constantes, el jugador moderno tiene acceso a más juegos de los que jamás podrá jugar en una vida.


Y lo más llamativo es que esto no siempre fue así. En los años 90, la situación era completamente distinta. Tenías pocos juegos y los exprimías al máximo. No existía eso de probar un juego durante una hora y saltar a otra cosa, lo que había eran meses enteros dándole vueltas al mismo cartucho o CD. No importaba si era difícil, si te atascabas o si ya te lo habías pasado: volvías una y otra vez porque era lo que tenías.


Como mucho podías ampliar tus opciones con una visita al videoclub. Elegías un único juego para ese fin de semana, y una vez tomada esa difícil decisión frente al estante de carátulas, ese título se convertía en tu mundo hasta el momento de devolverlo. No había plan B, ni C, ni nada.


Esa limitación era una bendición disfrazada. Te obligaba a comprometerte con el juego, a entenderlo a fondo, a exprimir hasta el último secreto, no disfrutar no era una opción, incluso si elegías un mal juego. Ahora, en cambio, con cientos de opciones a un clic, lo difícil no es jugar: lo difícil es elegir qué jugar.

 

Estantería llena de videojuegos


El FOMO y la ansiedad de estar siempre a la última

 

A veces no abandonamos un juego porque nos haya dejado de gustar, sino porque sentimos que ya deberíamos estar jugando a otra cosa. Quizá salió esa novedad que todo el mundo comenta en redes. Quizá algún streamer lo ha puesto de moda. O quizá simplemente lo compraste y ahí está, mirándote desde tu biblioteca como una notificación sin leer.


Ese fenómeno tiene nombre: FOMO, o “miedo a perderse algo”. Y en el mundo de los videojuegos se ha convertido en uno de los grandes culpables de que saltemos de título en título sin terminar nada.


El FOMO nos empuja a pensar que si no probamos ese nuevo lanzamiento ahora estaremos perdiendo la conversación, los spoilers, la magia del momento. Nos impone un ritmo artificial que poco tiene que ver con el disfrute real. Y así abandonamos partidas a medio terminar, mundos que aún nos apetecía explorar, historias que estábamos viviendo… solo porque otro juego ha salido hoy.


Además, esto se ve potenciado por las ofertas y rebajas constantes. Plataformas como Steam, Epic o las tiendas digitales de consolas lanzan promociones casi semanalmente que nos tientan con descuentos irresistibles. Muchas veces compramos juegos que ni siquiera habíamos considerado en un principio, solo porque “están baratos” o porque “puede que algún día los juegue”. ¿Un simulador de ganso a 3 €? ¡Cómpralo! ¿Pasas por tu tienda y ves un juego de hace 3 años que ni sabías que existía y se está liquidando a 6 €? ¡¡Compra!! Ya lo jugarás...


¿El resultado? Montones de experiencias a medio camino y, a veces, la obligación de jugar ese simulador de ganso porque pagaste por él, como por otra decena de juegos más.

 

La excesiva duración: cuando un juego se vuelve una maratón agotadora

 

Otra de las razones por las que abandonamos juegos sin completarlos tiene mucho que ver con la duración excesiva de muchos títulos modernos. En la actualidad, es común encontrarse con juegos que requieren decenas, e incluso cientos, de horas para ver el final o completar todos sus contenidos.


Aunque para algunos esto es un sueño hecho realidad, para muchos otros puede convertirse en una carga (un debate interminable que da para su propio artículo). La presión de tener que invertir tanto tiempo puede ser desalentadora, especialmente cuando se combina con las obligaciones diarias, el trabajo o la falta de tiempo libre.


Además, no todos los juegos están diseñados para mantener el interés del jugador durante tanto tiempo. Hay títulos que repiten contenido, extienden misiones de forma artificial o introducen relleno que hace que la experiencia se sienta pesada y tediosa. Cuando la sensación de maratón interminable aparece, el juego deja de ser un disfrute y pasa a ser una tarea más. En consecuencia, muchos optan por abandonarlo a medio camino, prefiriendo no invertir más tiempo en algo que ya no les está aportando satisfacción.

 

El confort de lo conocido: a todos nos ocurre

 

A quién no le ha pasado eso de, en vez de lanzarte a probar un juego nuevo, acabar jugando de nuevo a ese título que ya te sabes de memoria. Ese juego que has jugado mil veces, que conoces al dedillo y que siempre te da esa sensación de comodidad y diversión sin complicaciones.


Además, si tienes poco tiempo ese día y necesitas algo que sabes que te va a gustar desde la pantalla de título, no tienes tiempo de pasar por un tutorial nuevo, conocer mecánicas y personajes nuevos, con lo bien que te lo pasas jugando a The Binding Isaac, al que ya le has dedicado “solo” 2200 horas (caso real de este que escribe).


Pero claro, ese refugio también tiene su lado oscuro: mientras vuelves una y otra vez a lo conocido, abandonas más fácilmente esos juegos nuevos que empiezas con ilusión pero que, si no te enganchan rápido, quedan olvidados en el cajón digital.


Así que sí, volver a lo conocido es un refugio para muchos, pero también otra razón por la que nuestro backlog crece y la parálisis por elección se alimenta, entre la tentación de la novedad y el confort de lo conocido.

 

Interfaz trofeos juego The Binding of Isaac

 

La maldición de los juegos abandonados existe

 

Todos estos factores contribuyen a que millones de jugadores abandonen por sistema juegos que apenas han probado, y, como prueba, tenemos al mejor chivato: los sistemas de trofeos. Tú mismo puedes comprobarlo: abre tu apartado de trofeos, mira cualquiera de tus juegos y observa cómo el porcentaje de jugadores que obtienen los trofeos de capítulos completados va descendiendo progresivamente.


Tomando como ejemplo un triple A como Resident Evil 2 Remake, mientras cerca del 90% completa el primer capítulo, ese porcentaje va bajando progresivamente en cada capitulo, de modo que apenas un 60% llega a terminar la historia completa con Leon y alrededor del 50% lo hace con Claire. Los trofeos más raros, como completar el modo “4º Superviviente”, apenas alcanzan un 8%.


n definitiva, solo la mitad de los jugadores completa la historia principal, y un porcentaje ínfimo termina el juego a fondo, a pesar de las millones de copias vendidas.

 

¿Cómo lo arreglamos? ¿Cómo volvemos a disfrutar de jugar a videojuegos?

 

Después de todo lo que hemos visto, la gran pregunta es: ¿cómo podemos romper este ciclo de parálisis, abandono y frustración? ¿Cómo volvemos a sentir la verdadera pasión por jugar a videojuegos, sin sentirnos abrumados o atrapados por el backlog, el FOMO o la duración interminable?


La respuesta no es sencilla, pero esta empieza por recuperar el control sobre nuestra forma de jugar. Aprender a elegir con calma, a priorizar lo que realmente nos apetece, a aceptar que no podemos jugar a todo, y sobre todo, a disfrutar el momento, sin prisas ni culpas.


Jugar a videojuegos es el placer de sumergirse en una historia, de explorar un mundo nuevo o simplemente de pasar un buen rato sin estrés. Porque al final, los videojuegos, que es uno de los mejores hobbies del mundo, están para divertirnos, no para agobiarnos.

 

Juan José Bernal León (Cultura Fnac)

Tu valoración : Je détesteJe n'aime pasCa vaJ'aimeJ'adore
2 producto(s)s
Resident Evil 2 Remake PS4
Resident Evil 2 Remake PS4 - Videojuego PS4 Acción / Survival Horror
Oferta
14,99 €