Recomendaciones | Cómic y Manga Superman: la guía de lectura definitiva para conocer sus cómics imprescindibles
Por Cultura Fnacel 03/07/2025
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Cuando hablamos de Los Vengadores no hablamos de un grupo de héroes sin más… Se trata del equipo más grande y poderoso de todo el Universo Marvel, universo famoso por tener grupos hasta debajo de las piedras, para todo tipo de situaciones y sabores: Los X-Men y Los Cuatro Fantásticos (aunque estos son más familias disfuncionales que un grupo de héroes unidos por las circunstancias), X-Force (la élite mutante para cuando la cosa se pone realmente chunga), Los Defensores (los padres morales de los Vengadores, por así decirlo), los Thunderbolts (esos villanos unidos para hacer el bien, a su manera), Los Guardianes de la Galaxia (tan distintos entre cómic y versión cinematográfica, pero siempre cósmicamente entrañables), Los Illuminati (la creme de la creme, los más listos entre los listos), Los Jóvenes Vengadores o Los Nuevos Guerreros (¿Es que nadie va a pensar en los niños? Pues sí), y los más recientes Midnight Sons (el escuadrón para lo sobrenatural de Marvel, que hay que estar preparado para todo) y Los Campeones (que, por supuesto, nada tienen que ver con Oliver y Benji, aunque de Atom-icos tienen un rato).
Todos ellos palidecen al lado de los Héroes más poderosos de la Tierra, ese grupo con tantos miembros y alineaciones a lo largo de su historia que es fácil pensar que todo el mundo en Marvel ha militado en algún momento entre sus filas, y sin mucho margen a equivocarse, todo sea dicho.
Es por ello que se hace necesario un somero repaso por las principales épocas del súper-grupo de Marvel, sobre el que ha llovido bastante desde su nacimiento en 1963, enumerando a los distintos integrantes en cada momento, y de paso, porque de todo esto trata el asunto, recomendaros los mejores cómics disponibles de cada una de ellas.
Los Vengadores fueron presentados al mundo en su primer número de septiembre de 1963, con una alineación fundacional que unió a algunos de los héroes más destacados de la, por ese momento, incipiente Marvel: Iron Man, Thor, Hulk, Ant-Man y la Avispa, unidos para enfrentarse a una amenaza global, en este caso, frustrar los planes de Loki. Y mucho no duraron con esa formación inicial, ya que, en su segundo número, la naturaleza inestable del gigante esmeralda dejaba patente que difícilmente Hulk podía formar parte mucho tiempo de nada medianamente organizado. Y esta gente lo estaba, contando con su propia mansión con mayordomo dedicado y todo, el bueno de Jarvis. No estuvo demasiado esa vacante sin cubrir, pues en el cuarto número llega uno de los momentos decisivos en la historia del grupo, el hallazgo y regreso, congelado desde el final de la II Guerra Mundial, del Capitán América, quien rápidamente se convirtió en el corazón y el alma del equipo.
Tanto es así que, más adelante, durante unos cuantos números, los miembros fundacionales se tomaron unas vacaciones dejando a Steve Rogers solo y formando lo que se vino a conocer como La vieja orden del Capi, en el número 16 de la serie original, uniéndosele un grupeto de villanos reconvertidos en héroes, como son Ojo de Halcón, La Bruja Escarlata y Quicksilver. A estos se les unieron más tarde Hércules (en el número 45) y Pantera Negra (en el número 52), culminando con otras de las más destacadas incorporaciones en el número 56, La Visión, el androide creado por Ultrón, uno de los peores y más clásicos enemigos de los Vengatas, que se rebeló para convertirse en héroe (y de paso, liarse con la Bruja Escarlata… Y luego dicen que la IA no sabe lo que hace…). La última incorporación de esta etapa fue el Caballero Negro, en el número 71, poco antes de la Guerra Kree-Skrull, el evento que llevó a los Vengadores al espacio, conquistando el territorio cósmico que hasta entonces sólo habían intuido.
Para disfrutar de esa época lo mejor es subirse al carro de la actual Biblioteca Marvel: Los Vengadores, que religiosamente, número por número, recopila la etapa fundacional del grupo, incluyendo las idas y regresos de Hank Pym, ahora como Ant-Man, luego como el Hombre Gigante o como Goliat (el condenado de Pym tiene el honor de ser uno de los personajes de Marvel con más identidades, a las que hay que unir la de Chaqueta Amarilla, en cierto momento delicado de su carrera), iniciada por los sempiternos Stan Lee y Jack Kirby, y continuada al poco por los no menos míticos Roy Thomas, John Buscema y Don Heck. Si no puedes esperar a que la serie llegue a ese momento, puedes disfrutar de La Guerra Kree-Skrull por separado, uno de los más altos hitos narrativos de esta etapa, con Neal Adams apoyando a Buscema en uno los eventos cósmicos por antonomasia de la Marvel clásica.

En la que fue su era de crecimiento, y donde empezó a ser patente aquello de que, con buenas intenciones, todo el mundo puede ser un vengador, la década más funky tuvo entre sus incorporaciones a la Viuda Negra (en el número 111) terminando de redimirse del todo, La Bestia, directamente de las páginas de los X-Men en lo que es uno de los primeros transvases entre grupos Marvelitas (de la Mansión X a la Mansión de los Vengadores, el caso es seguir viviendo bien) en su número 151, así como Ms. Marvel (Carol Danvers, en el número 183) y El Halcón (184). Es el momento en que la gente entra y sale de la alineación como Pedro por su casa, no teniendo claro en cada número con quien te ibas a encontrar. En algún caso, su entrada fue también su defunción, como El Espadachín (en el 114), su visita efímera, como Mantis (114), o las visitas más prolongadas de Hulka (prima de Banner, en el 221), y la Capitana Marvel (Monica Rambeau, esta vez).
También es el momento de la expansión, convirtiendo al súper grupo en toda una franquicia en 1984, cuando La Visión propuso que necesitaban expandir su alcance más allá de la costa este de Estados Unidos. Ojo de Halcón, deseoso de demostrar su valía como líder, se ofreció voluntario para establecer y dirigir esta nueva sucursal con sede en Palos Verdes, California. Así nacen Los Vengadores de la Costa Oeste, con un tono inicial más relajado y soleado que el de su contraparte neoyorquina, aunque adoptando con el tiempo tramas mucho más oscuras y personales. A esta división se les unen Wonder Man y Tigra, a la formación más consolidada con Ojo de Halcón, Pájaro Burlón, y James Rhodes como una variante de Iron Man.
De esta época es la que se considera, con mayor unanimidad, una de las mejores aventuras de los Vengadores de todos los tiempos, Asalto a la mansión, que aunque no está disponible en este momento, deberías apuntártela para cuando lo esté (que lo estará, sin duda). Escrita por Roger Stern y con lápices de John Buscema, la Mansión de los Vengadores es literalmente asediada por los Amos del Mal de Baron Zemo II (germen de lo que luego serán los Thunderbolts), en un ataque brutal y calculado que deja a los héroes física y emocionalmente destrozados, con el bueno de Jarvis llevándose la peor parte. Una historia oscura, intensa y muy centrada en el equipo como familia y concepto, que marcó un antes y un después en la forma de narrar las amenazas contra los Vengadores. Aquí no hay dioses cósmicos, sino un asalto realista y despiadado.
Tras la expansión del periodo previo, Los Vengadores vivieron momentos muy dramáticos y de desintegración del equipo, estando varias veces al borde mismo de la disolución total. Es la época, liderada por el dibujante y escritor John Byrne, en que Visión fue desmantelado y reconstruido como un ser sin emociones, y La Bruja Escarlata sufrió una crisis nerviosa tras descubrir la verdadera naturaleza de sus hijos, al final de la andadura de la serie de Los Vengadores de la Costa Oeste. Las bajas de estos dos principales personajes se vieron suplidas, de algún modo, por Namor, el príncipe de Atlantis, y el Doctor Druid (también conocido como Doctor Droom o Druida… un representante más de los asuntos místicos del Universo Marvel). Rhodes consolida su nueva identidad como Máquina de Guerra, y tras renovación del equipo, se unen Justicia y Firestar, que hacen lo posible por llenar unos huecos que les vienen grandes. Se pasarán a saludar el Caballero Luna, el U.S. Agente (el remedo del Capi en su ausencia) y la Antorcha Humana original, el androide que inspiró a Johnny Storm, de los Cuatro Fantásticos. Pero tranquilos, que al final de esta etapa, los Vengadores clásicos regresarán para salvar el día.
Tras una década, los noventa, que fueron, en general, la peor época que han vivido los pijameros en toda su sagrada extensión (pasando por el extraño momento en que Jim Lee y Rob Liefeld, dos de los epítomes de los excesos noventeros, resucitaron a Los Vengadores en un universo de bolsillo, tras su sacrificio en el evento global de Marvel Onslaught), el espíritu clásico regresó de la mano de Kurt Busiek y George Pérez, en una estupenda etapa que dejaba al grupo en perfecto estado de revista para afrontar el nuevo siglo con los colores más brillantes posibles. Poco sabían lo que se les venía encima (para bien… y para no tan bien).
Tras unos años relativamente tranquilos, se desata la verdadera entrada de los Vengatas en el nuevo milenio. En 2004, en el evento Desunidos, el inicio de la larga etapa del escritor Brian Michael Bendis, la cosa se convierte en uno de los mayores dramas del grupo. Una enloquecida Bruja Escarlata irrumpe en la mansión de Los Vengadores, trastocando la percepción de la realidad de todos los presentes, provocando una masacre y caos como pocos se han visto (y mira que en Marvel se ponen intensitos de vez en cuando). El resultado, las defunciones del Ant-Man de Scott Lang (que había heredado el traje del jubilado Hank Pym), Ojo de Halcón y la destrucción de La Visión (menos mal que sabemos que, en el mundo superheróico, nadie muere para siempre). Semejante dramón provoca la lógica disolución del grupo, y el comienzo de una brecha que en el futuro será casi insalvable entre dos de los pilares del grupo, el Capitán América e Iron Man (seguro que ya sabéis por dónde van los tiros).

Por supuesto, esta situación no durará mucho, y poco tiempo después, tras una fuga masiva de villanos presos en La Balsa (la Alcatraz del Universo Marvelita), las circunstancias formarán lo que se vendrán a llamar Los Nuevos Vengadores, Los vengadores del siglo XXI, que inauguran ese sentimiento tan democrático que viene ser “cualquiera-puede-ser-vengador”, unido al don de la ubicuidad de ciertos personajes, que estarán en todos los grupos del momento (¿A ti también te han llamado? Se dirán entre ellos). Estos son Spider-Man y Lobezno, que raro será el cómic Marvel de estos años en los que no se asomen, aunque sea para pasar lista, a los que se les unen los tótems inevitables del Capitán América e Iron Man, con sus pullitas (muchos años de egos tienen que terminar por explotar), sin Thor esta vez (desde Desunidos, tendrá movidas bastante importantes que resolver en Asgard), y las nuevas incorporaciones de Ronin (cuya identidad era secreta… hasta que dejó de serlo), Luke Cage, Spider-Woman y El Vigía (el Superman atormentado y complejo de Marvel), además de intervenciones del Doctor Extraño o la Capitana Marvel (Danvers). El mensaje de esta época es, básicamente, si molas, formarás parte de los Nuevos Vengadores, pero en realidad el meollo tenía más sustancia: Los Vengadores se convierten en el centro del Universo Marvel, y todo lo gordo ocurre aquí.
Tras la mecha de los Nuevos Vengadores, viene la detonación que dejará todo hecho un cisco, Civil War, el evento que dividió a los héroes por el Acta de Registro de Superhumanos, y que atomizará en la “Edad de los mil grupos”. Las desavenencias entre el bando que elige la libertad de elección, liderada por el Capi, defensor a ultranza de la libertad pese a todo, y los que se pliegan al control gubernamental, dirigida por el ex alcohólico rehabilitado Iron Man, se verán resueltas en una posterior cadena de eventos decisivos, cada cual con consecuencias más resonantes: Invasión Secreta, (los skrulls infiltrados en el Universo Marvel desde quien sabe cuándo), Reinado Oscuro (la presidencia de un Norman Osborn muy subidito) o Asedio, ese momento en que Asgard se cae de Yggdrasill y aterriza en medio de Texas, cargadita de Dioses nórdicos bastante confusos y furiosos, y, por lo que sea, desencadena el Ragnarok.
Aquí conviene ponerse serios, y enumerar los distintos grupos de Vengadores, que la cosa se puso bastante científica:
Y terminaremos esta etapa con Los Nuevos vengadores – Illuminati, una especie de escisión intelectual y conspiradora de los Nuevos Vengadores, que estuvo formada por Pantera Negra, Iron Man, Doctor Strange, Reed Richards, Namor, Bestia y un Capitán América que va y viene según tiene el día.

La culminación de la etapa de Jonathan Hickman a los mandos fue Secret Wars, un evento multiversal al modo de la vieja escuela, que reiniciaba todo el universo Marvel, después de dar carpetazo al Universo Ultimate y mantener lo que quedó después de pasar el tamiz de los buscadores de oro. Es en ese momento, dentro del movimiento All-New, All-Different, que la nueva formación de Vengadores queda establecida por Iron Man, el nuevo Capitán América (Sam Wilson, antiguo Halcón), Thor (esta vez, Jane Foster), un resucitado Visión, Ms. Marvel (Kamala Khan), Nova (Sam Alexander), y el Spider-Man de Miles Morales, una de las adiciones más destacadas del asunto Ultimate. No duró mucho esta formación, ya que poco más de tres años después, en 2018, el grupo tuvo un Fresh-Star que invitaba a mover las sillas (total, cualquiera puede ser un vengador), que finalmente no dejaba de ser una especie de back-to-basics, con el retorno de Steve Rogers como Capitán América, y dejando la alineación más ortodoxa de los últimos años, con Iron Man, Thor, Capitana Marvel (Carol Danvers), Pantera Negra, She-Hulk, Doctor Strange, Ghost Rider (Robbie Reyes, el segundo Motorista Fantasma) y el caza vampiros Blade.
De las cenizas del enfrentamiento entre los X-Men y Los vengadores surgió un nuevo grupo, Los Imposibles Vengadores, que en teoría pretendía reconciliar las especies humana y mutantes. Formado por el Capitán América, La Bruja Escarlata, Thor, Caos, Pícara y Lobezno, el grupo sufrió los devaneos puntuales de Deadpool (pobre, no le quieren en ningún equipo…), así como intervenciones puntuales de otros X-Men.
La cosa se fue totalmente de madre en 2019, cuando en Marvel, ebrios de orgullo tras el regreso de cierto Cimmerio a la Casa de las Ideas, a alguien se le ocurrió que era el momento de integrarle de verdad en el Universo Marvelita, y con un grupo de personajes que dieran la talla a su lado. El resultado fueron los Vengadores Salvajes, liderados por un Conan que ha aterrizado en la Tierra Salvaje (cosa de magos hiperbóreos, claramente), y complementado por los malotes oficiales del momento; Lobezno, Venom, Punisher (El Castigador, ya sabes), Elektra y el Doctor Voodoo. Como quedaba espacio, por lo visto, se les unieron puntualmente la dupla de los Doctores, Extraño y Doom, así como Magik. Por lo que fuera, la serie duró sólo 40 números… Y muchos son.
Actualmente, Los Vengadores siguen siendo un grupo de lo más variopinto y multifacético, teniendo varias alineaciones en activo, según el momento. La última encarnación de los Nuevos Vengadores, presentada en su edición original en USA en enero de este mismo año, tiene entre sus filas a Bucky (El soldado de invierno) y La Viuda Negra liderando, acompañados por Hulk, Matanza (la extensión más psicópata de Venom), Namor, la hechicera Clea y la hija de Lobezno, X-23. Si piensas que meten en un saquito un montón de piezas con los nombres de todos los personajes de Marvel (y cuando decimos todos, son TODOS), y sacan un puñado para elegir cada número de Los Vengadores… No estás sólo. Al fin y al cabo, cuando al final de la película Vengadores: Endgame, con toda la emoción a flor de piel, el Capitán América invoca a todos los personajes que han aparecido en el Universo Cinematográfico de Marvel al grito de "¡Vengadores, unidos!", claramente no se equivocaba.
Y es que ya se sabe, vengador una vez… Vengador siempre.
Y dejamos para el apéndice, epílogo o posdata, como quieras llamarlo, una serie de cuestiones que, seguro, te han pasado por la cabeza después de semejante avalancha de historia sobre los Héroes más poderosos de la Tierra.
Fácil, nuestro flamante Capitán América. Aunque estrictamente no fuera miembro fundador (no aparece hasta el cuarto número de la serie original), Steve Rogers siempre ha sido el corazón moral y estratégico del equipo, y rara vez se ha alejado por períodos largos. Aunque a veces se haya retirado, exiliado o perdido su rol (como en Nomad, The Captain, etc.), siempre termina regresando. Le siguen Iron Man y Thor, aunque estos han tenido con más frecuencia asuntos fuera del grupo que han precisado su completa atención.
Parece que hasta el día de hoy cualquiera con unas mallas y buenas intenciones ha conseguido un carnet de Vengador, pero, con todo, todavía quedan algunas estrellas de Marvel que le han hecho la cobra al equipo más famoso del planeta. Sin contar a la mayoría de los X-Men clásicos, como Cíclope, Jean Grey, Coloso, Rondador Nocturno, etc., nunca han formado parte el Motorista Fantasma original (Johnny Blaze), Medusa (La reina de los Inhumanos), Silver Surfer, Gámbito, la Mujer Invisible de los Cuatro fantásticos, o incluso Daredevil, aunque este tonteó con el equipo clandestino post-Civil War de Luke Cage y Spider-Man. Y, por supuesto, el pato Howard. El pato detective más cínico y malhumorado del multiverso, atrapado en un mundo que no es el suyo, nunca ha querido formar parte de semejante asunto. Lo único que quiere Howard es un buen puro, una cerveza fría y que la gente deje de mirarle raro. ¿Unirse a un equipo de dioses, súper soldados y millonarios en armadura? "¡QUACK!", diría él, que en su idioma probablemente significa: "Paso, me voy al bar".
David Romera (Cultura Fnac)
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