Western

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El western es un género muy particular, ya que en cierta forma es el más cinematográfico de todos, puesto que se configuró por primera vez en la gran pantalla, mientras que venían heredados de la literatura y el teatro. Todos nos hemos familiarizado con la iconografía del Salvaje Oeste a través de un sinfín de películas inolvidables. En Fnac ponemos a tu disposición los grandes clásicos del western, y algunas reediciones limitadas en formato Steelbook.

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El western, la esencia del cine norteamericano

¿Cuál es tu western favorito? ¿Sin perdón, Centauros del desierto, Bailando con lobos, Django desencadenado, Grupo salvaje o La muerte tenía un precio? Si hay un género que se identifica con el cine de Hollywood es el western. Como comentó el gran escritor argentino Jorge Luis Borges, se trata de “la aportación de Estados Unidos a la épica”. En esas películas que abarca el periodo convulso marcado por la expansión hacia el oeste, las caravanas de pioneros, la fiebre del oro o las Guerras Indias, que construyeron a la mayor superpotencia del siglo XX y comienzos del XXI.

Cada vez que vemos un western nos sumergimos en un mundo que ya conocemos íntimamente, con lagunas presencias habituales: sheriff, vaqueros, pistoleros, cazarrecompensas, forajidos, prostitutas, los miembros de los pueblos indígenas; y un largo etc. Así como muchos escenarios comunes: fuertes, pueblos polvorientos, saloons, ranchos de ganado… Cronológicamente, la mayor parte de los westerns se sitúan entre 1849 y 1990, aunque hay muchas excepciones; y, a menudo, encontramos western ambientados en tiempos coloniales como El último mohicano (1992) o neowestern que reproducen sus dinámicas en el presente, como en No es país para viejos (2007).

EL primer largometraje que se considera un western, con todas sus características definidas, fue El gran robo al tren (1903) y se advierte que el género llegó a su madurez con La diligencia (1939). Anteriormente se habían rodado ya muchos cortometrajes de temática western. Estos derivaban de los espectáculos folclóricos que se celebraban por los Estados Unidos a finales del siglo XIX, que solían incluir exhibiciones de tiro y danzas indias. Para aquella época, el Salvaje Oeste ya comenzaba a ser parte del pasado legendario del país. Un antiguo pistolero y explorador, el famoso Buffalo Bill, dirigía el más famoso, la feria itinerante Buffalo Bill's Wild West, que atraía a auténticas multitudes.

El western ganó popularidad con el color y la llegada de tecnologías como el cinemascope, que permitía a los directores ofrecer imágenes espectaculares del paisaje norteamericano. Aunque, a partir de los años 80, el western vivió un declive, sobre todo en comparación con su “edad de oro”, que fueron los 50 y 60, ha seguido viéndose como el más norteamericano y quintaesencial de los géneros cinematográficos. Y es, además, el que ha aportado figuras imprescindibles y legendarias de la historia del séptimo arte, como John Ford, John Wayne, Sam Peckinpah o Clint Eastwood.

El western más allá de Hollywood

El western ha influido muchísimo más allá de las fronteras de Estados Unidos. Akira Kurowawa, el mayor cineasta de Japón, era un gran admirador de la épica hollywoodiense, en particular de John Ford. Y, en cierta manera, sus famosas películas históricas como Los 7 samuráis, Rashomon o Yoyimbo la replicaba, adaptando su mitología al periodo feudal de su país.

En Italia, un director de genio, Sergio Leone (con la colaboración impagable de las bandas sonoras de Ennio Morricone) forjó todo un subgénero, el llamado spaghetti western, que produjo varias obras maestras como El bueno, el feo y el malo, Hasta que llegó su hora, El gran silencio o El día de la ira, en las que ofrecía una imagen más sucia, violenta, burlona y cínica del imaginario norteamericano.

A imitación de los westerns que Leone y otros directores italianos rodaban en España, en muchos países europeos se comenzaron a realizar sus propias versiones, los llamados eurowesterns, que fueron bastante populares en los años 60. También es habitual referirse al western australiano, inspirado por las vastas extensiones desérticas de esa isla-continente.

El western llegó incluso a saltar el muro entre el bloque capitalista y el comunista en plena Guerra Fría. En la Unión Soviética los westerns norteamericanos que se habían exhibido en los cines tenían mucho éxito, y los directores de la antigua URSS idearon su versión local, los “Osterns”, que estaban ambientados en las estepas de Siberia o en las regiones centroasiáticas.

Aunque ya no es habitual en la gran pantalla (si bien continúa teniendo defensores acérrimos como Kevin Costner o Quentin Tarantino), el western se ha expandido en otros medios. Por ejemplo, en la televisión, donde se han estrenado magníficos westerns como Deadwood o Godless; en literatura, donde el género contó con un escritor de la importancia de Cormac McCarthy y ha influido en las obras de muchísimos otros, como en la saga La torre oscura de Stephen King; e, incluso, en los videojuegos, donde las distintas entregas de Red Dead Redemption han atraído a millones de gamers.