Luis Buñuel

Luis Buñuel Portolés (Calanda, Teruel, 22 de febrero de 1900-Ciudad de México, 29 de julio de 1983) fue uno de los grandes directores de la historia del cine. Sus películas solían incluir elementos surrealistas y un agudo humor negro. El padre de...
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Luis Buñuel

Luis Buñuel Portolés (Calanda, Teruel, 22 de febrero de 1900-Ciudad de México, 29 de julio de 1983) fue uno de los grandes directores de la historia del cine. Sus películas solían incluir elementos surrealistas y un agudo humor negro.

El padre de Buñuel había emigrado a Cuba, donde montó un negocio de venta de ferretería y armas. Al estallar la guerra de 1898, regresó a su Aragón natal, donde se casó. Buñuel fue el mayor de siete hermanos. A los tres años de su nacimiento, su familia se mudó a Zaragoza. Tenían una buena situación económica, iban con frecuencia al teatro y la ópera y solían veranear en San Sebastián, donde conocería a los dieciséis años a una joven Concha Méndez, que fue su primera novia y pasado el tiempo sería una importante escritora. Entretanto, completó sus estudios primarios y secundarios en el colegio jesuita de El Salvador. Era un lector voraz, y es probable que el conocimiento de autores como Rousseau, Diderot o Voltaire influyeran en que se considerara siempre ateo y librepensador. También aprendió a tocar el violín.

A los diecisiete años, partió a Madrid para cursar estudios universitarios. Allí se alojó en la famosa Residencia de Estudiantes, que había sido fundada bajo la filosofía del krausismo, una corriente que propugnaba una pedagogía moderna y científica. Aunque su propósito original era estudiar Ingeniería Agrónoma, pronto lo abandonó por Filosofía y Letras. En la Residencia pronto conocería a otros estudiantes y jóvenes intelectuales como Salvador Dalí, Federico García Lorca o Rafael Alberti. Se volvió un asiduo de las tertulias del Café Pombo, dirigidas por aquel entonces por Ramón Gómez de la Serna. Junto a sus amigos fundó un club de aficionados al cine y se mostró interesado por las primeras obras de los surrealistas franceses, como Louis Aragon y André Bretón.

En 1924, tras licenciarse, viajó a París, donde frecuentó a los autores surrealistas. Su afición por el cine se intensificó, hasta el punto de que veía habitualmente tres películas al día. En 1926 escribió un primer guion sobre la vida de su paisano, el pintor Francisco de Goya, que nunca llegaría a rodarse. Al año siguiente, propuso a Ramón Gómez de la Serna realizar una película a partir de sus relatos, pero el proyecto tampoco pudo llevarse a cabo. Decidido, no obstante, a dedicarse al cine, se presentó al conocido director francés Jean Epstein y lo convenció para que le aceptara como ayudante de dirección en varias de sus películas. Al mismo tiempo, escribía en varias revistas francesas y españolas.

En 1928 comenzó a trabajar con su amigo Salvador Dalí en el guion de lo que sería Un perro andaluz . La película comenzó a rodarse gracias a un préstamo de 25.000 pesetas de la madre de Buñuel. La película, con su inquietante escena inicial del ojo atravesado por la navaja, fue un tremendo éxito, además de adquirir un aura escandalosa, hasta el punto de estar durante nueve meses consecutivos en cartelera. A finales de 1929, se reuniría con Dali para preparar una nueva película, la que sería La Edad de Oro , pero esta vez su colaboración resultó bastante complicado debido a la mala relación de Buñuel con Gala, la pareja de Dalí. La película, estrenada en 1930, resultó muy mal recibida por las autoridades, que la calificaron de anticlerical y pornográfica, por lo que fue prohibida su exhibición.

De todas maneras, el talento de Buñuel ya había llamado la atención. En 1930, viajó a Hollywood invitado por la Metro Goldwyn Mayer. Allí trabaría amistad con Charles Chaplin y el ilustre director soviético Serguéi Eisenstein. En 1931, tras la proclamación de la Segunda República, regresó a España. Allí, financiado por su amigo Ramón Acín, rodó el estremecedor documental Las Hurdes, tierra sin pan, sobre la hambruna de esa comarca extremeña, que era por aquel entonces la más pobre del país. El complejo rodaje de esta película sería reconstruido mucho después en la película de animación Buñuel en el laberinto de las tortugas.

En 1934, en París, conoció a una joven, Jeanne Rucar, que había sido medalla de bronce de gimnasia artística en las Olimpiadas de 1924. Poco después se casaron. La pareja tendría dos hijos. Entretanto, se ganaba la vida trabajando como responsable de doblaje y sincronización en España de varias productoras norteamericanas como la Paramount y la Warner Brothers.

Al estallar la Guerra Civil, Buñuel se alineó con la República, lo que lo alejó de Dalí, que simpatizaba con los sublevados. No obstante, consiguió impedir la ejecución del cineasta José Luis Sáenz de Heredia, que era franquista y primo hermano de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange.

Buñuel viajó a Francia y, luego, a Estados Unidos, desempeñado misiones de carácter cultural para la República. Allí lo sorprendió el fin de la guerra. El Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York lo contrató como productor asociado y jefe de montaje de documentales. Se encargó de preparar una exhibición de una versión abreviada de El triunfo de la voluntad, de Leni Riefenstal, con el objeto de mostrar al público norteamericano el potencial del cine como instrumento de propaganda y el peligro nazi. Pero fue despedido, después de que en un artículo de prensa le atacaran como un peligroso izquierdista. Buñuel sospechaba que Dalí, que se hallaba en Nueva York, era el responsable de la denuncia y, tras una dura discusión, terminó toda relación entre ambos.

De nuevo sin trabajo, volvió a Hollywood, supervisando el doblaje de versiones en castellano para América Latina. Allí coincidió en una cena con el productor francés Oscar Dancigers, que le propuso que dirigiera una película mexicana en la que estaba involucrado, Gran Casino. Buñuel aceptó y se mudó con su familia a México, donde permanecería durante varias décadas.

En México, rodaría algunas de sus mejores películas como el drama social Los Olvidados, Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 1951, Ensayo de un crimen (1955), la adaptación de su admirado Galdós Nazarín –por la que volvió a ser premiado en Cannes-(1958), El ángel exterminador (1962) o Simón en el desierto (1965).

El inmenso prestigio internacional que había acumulado ya Buñuel hizo que el régimen franquista se plegara a permitirle volver a rodar a en España. El resultado fue la comedia negra Viridiana (1961), protagonizada por sus dos actores favoritos, Francisco Rabal y Fernando Rey, junto a Silvia Pinal. Considerada a menudo una de las mejores películas de la historia del cine español, obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes. A pesar de ello, no se pudo proyectar oficialmente en España hasta el fin de la dictadura.

A partir de Viridiana, la mayor de su producción cinematográfica se localizó en Europa. Sobre todo, Francia, donde estrenó en 1964 Diario de una camarera. Su siguiente película francesa, la provocativa Belle de jour , protagonizada por la gran estrella del cine galo de la época, Catherine Deneuve y Francisco Rabal, fue uno de sus grandes éxitos y ganó en 1967 el León de Oro de la Mostra de Venecia. En 1970, regresó a España para rodar en Toledo una nueva adaptación de Galdós, Tristana, de nuevo con Deneuve, esta vez acompañada de Fernando Rey. En 1968, inició una trilogía en la que lleva al límite los elementos oníricos e irracionales de su cine formada por La vía láctea, El discreto encanto de la burguesía–Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1972- y El fantasma de la libertad (1974).

Con motivo de su recepción de un Premio Oscar en 1972, se celebró en Los Ángeles una cena en su honor, en la que fue homenajeado por sus principales colegas del cine norteamericano, como Billy Wilder, Alfred Hitchcock, William Wyler, George Cukor o Robert Wise.

En 1977, estrenó su última película, Ese oscuro objeto de deseo, protagonizada por Fernando Rey y Ángela Molina.

Buñuel falleció en Ciudad México en 1983, a causa de una insuficiencia cardíaca, hepática y renal provocada por un cáncer. Siguiendo sus deseos, fue incinerado sin ninguna ceremonia; sus cenizas se esparcieron en el monte Tolocha, vecino a su pueblo natal, Calanda. Junto a su enorme obra cinematográfica, hay que destacar entre su legado sus memorias, tituladas Mi último suspiro, que ofrecen un testimonio personalísimo de su vida y época.